Ya no sé que hacer… he intentado todo. El aceite, el humo, las plaquitas, el almohadazo, el ajo, la crema y los pinches moscos insisten en picarme. No lo entiendo. En el contrato de arrendamiento no venía lo de los otros inquilinos. Bueno, ¿será porque mi sangre es una delicia? pero no hay semana que uno hijodesumalnacidayreputisimamadre no me pique. Estoy desesperada. Díganme ¿qué hago? Hablar al GDF y mentarle la madre a Marcelito y pedir la cabeza de Slim, hacer plantón y huelga de hambre en el Zócalo, ir con los expertos de tabasco. Exijo solución. Lo de la malla lo veo poco probable. He pensado que una cama de princesa puede ser la solución. ¿Sugerencias?
Observen con atención

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¿Se fijaron bien?
Ahora respondan

¿Cómo le pides un corte al peluquero como el señor de enmedio?
Tenía como 16 años. Iba al gimnasio a ponerme bien buena. Había un aparato que sirve para fortalecer el abdomen bajo. Consiste en subir los pies a un descanso y estar posición vertical además apoyas el antebrazo y las manos agarran una palanquitas mientras tus pies quedan suspendidos en el aire. Luego tienes que elevar las piernas en escuadra y bajarlas. Sencillo, pero la primera vez que lo hice tuve una extraña sensación. El acto de subir y bajar las piernas, al momento que se contraen los músculos del abdomen bajo bajo bajísimo, hizo que comenzará a experimentar mucho pero mucho placer tanto, que fue la primera vez que sentí un orgasmo. Me bajé un poco asustada del aparatejo. ¿Qué demonios me estaba pasando? Según la rutina que me había puesto el entrenador tenía que hacer abdomen diario. Al principio sentía culpa pero poco a poco me dejé llevar. Cuando sentía que estaba a punto de gritar me bajaba. Se convirtió en un placer oculto. Ayer tuve un sueño muy erótico y mi abdomen (y más abajo) se volvió a contraer. Consecuencia: hoy traigo el mojo hasta el cielo y un orgasmo a flor de piel.

Yo: A ver… entre Superman y Spiderman ¿a quién escoges?
Amiga: Superman, la trusa roja es la onda.
Yo: Pero el espaidi está nalgón.
Yo: y… ¿Entre superman y Batman?
Amiga: Batman, por supuesto
Yo: También yo… me encantan los hombres de negro.
Amiga: Además, Batman es millonario.
(risas grabadas)
Yo: “Orales, está chida tu playera. ¿Dónde la compraste? Mmmm déjame adivinar ¿ZARA?
Amigo: “Nop, Pull and Bear…”
Yo: “Bueeehhh… es lo mismo”
Amigo: Ja! Tons en INDITEX
(Risas grabadas)
He ido un par de veces al salón tropicana en pleno Garibaldi. El ambiente rojo le da un toque cabaretoso junto con su decorado de estrellas salserosas. El tropicana te seduce por su aspecto añejo/cutre y decadente pero a los parroquianos parecen no importarles las sillas/mesitas chiquitas y su alfombra roja (o que lo fue en algún tiempo) digna de un estudio bacterológico. Basta ir un jueves o un miércoles para ver una cátedra de cómo se baila salsa/merengue/cumbia. Quizá sólo sentarse a ver bailar a las parejas mientras un mesero con corbatin y chaleco negro trae las bebidas es suficiente.
La revista VICE México organizó el lanzamiento de su primer número en dicho lugar, trayendo a los black lips como plato principal además el ingreso al sitio era sólo con invitación. Para no hacerles el cuento largo estuvo increíble. Demasiado alcohol gratis, harto chico guapo y mariachis. Lo que hizo la noche fue ver a los de seguridad tratando de controlar a los slamosos para que no cayeran a los pies de los black lips. Tuvieron que quitar los monitores y bañarlos con lo que pudieran para calmarlos.
¿Saben que fue lo que pasó? La banda se prendió más. Estaban eufóricos aún cuando los empujaban de la cara, los cargaban y los aventaban no podían contener sus ganas de brincar, no muy práctico ya que el techo era demasiado bajo. Sin embargo a los black lips parecía no importarles, es más, el guitarrista marinerito se metía a la multitud a que se lo sabrosearan. Ese chaparrin sí que era un rockstar. Tocaba con chela en mano, se arrastraba por el piso y al final echó un gargajo al techo que pasadas la horas seguía colgando. Simplemente inolvidable. Vendrán al Manifest así que no se lo pueden perder.









De todos los personajes que deambulan por el metro, el que siempre me ha perturbado es el del fakir. Siempre es un chavo con el torso desnudo que extiende una camisa con vidrios en el suelo y se acuesta/revuelca ante la mirada atónita/indiferente de los usuarios del metro. El de ayer en especial me dio mucha cosita. Se azotaba contra los vidrios y tenía unas cicatrices impresionantes con sangre fresquesita, que lo hacía candidato a la expresión de mi abuelita: “quedó como santo cristo”.


Usando este vestido a la Marilyn en la próxima fiesta de disfraces para Jalogüin. Lástima que falte tanto y que ya me acabé el presupuesto para artículos que no voy a usar más que una sola vez al año y son un absoluto capricho/fetiche. Además tendría que buscar la peluca peliteñida y todo por culpa de las malditas rebajas ¡Ay, pero está tan lindo!


