La mañana antes de subirme al camionsito que me llevaría a Amatitán, fui a desayunar al restaurant Lido. Eran las 9. Con semejante nombre juré que me iban a atender bailarinas levantapiernas con plumeros en la cabeza y coreografía. El lugar es poseedor de un estilo tabernesco rococó por el que se ve han pasado muchos años. En la entrada había un trío de tres alegres compadres que traían una megaultraarchirecontrapeda. Se tambaleaban con todo y camisa desfajada pero eso sí, no soltaban el trago. Vaya, todo indicaba que la única sobria era yo.

Los de la mesa de hasta el fondo cantaban alegremente, música patrocinada por man con guitarra. Se veía que celebraban algo pues todos andaban trajeados y las chicas con falda negra y blusa blanca. Le pedían una y otra vez canciones al guitarrista como cielo rojo, ella, no, perdón, volver,etc. Comienza la guitarra y de repente se oye una voz femenina super potente y melodiosa. ¡Órale! directito para el american idol y sin competencia. Traté de investigar quien era la soprano pero no lograba dar con la dueña de semejante vozarrón.

Luego supe que esa voz provenía de una cabecita rubia que me daba la espalda. ¿De dónde le sale la potencia en ese cuerpesito? “Quise hallar el olvido… al estilo JALISCO!!!!” Retumbó todo el Lido. Gritos típicos mariachiescos. Hacia mucho que no presenciaba esas megaborracheras que terminan temprano y con guitarra. Me acabé mi desayuno y a ellos el varo para seguir pidiendole canciones al guitarrista y a la soprano. Mi curiosidad aumentaba pues conocería la identidad de la voz potente. Se levantó la rubia y se dio la vuelta. No pues no era muy agraciada físicamente y por lo menos tenía unos cuarenta añitos o ya se veía un poco acabadona pero la maravillosa voz nadie se la quita.