Después de haber trabajado con un gangster durante tres meses, haber presenciado muchas pero muchas hijoputeses, incluyendo hacerse güey con el pago a colaboradores externos incluso con los internos, aguantar los caprichos de última hora del padrino, decidí que por más que me gustará lo que hago, todo mundo tiene su límite. Adieu Penthouse. Sin embargo fue una lección de vida real intensa.

Muchas veces anhelamos tener esa vida que siempre hemos querido. La mayoría escoge un bonito matrimonio con bonitos hijos, con una bonita casa y una camioneta grande. Supongo que es mejor irse por el camino que ya está trazado. Yo he elegido diferente. Quiero ser feliz. Para lograrlo necesito encontrar paz en mi espíritu para poder sonreirle al futuro.

Quizá fue por eso que elegí hacer ese viaje que siempre había querido. No teniendo itinerarios y decidiendo conforme el clima cambie. Llegar al sitio y buscar hotel sin reservación, comer en el sitio que pasaste y te gustó, coincidir con gente en un lugar, llegar al aeropuerto y comprar el primer vuelo que haya. Cambiar las montañas por la playa, la regadera por el mar. Descubrir no puedes escapar de tus fantasmas y serás tu en donde quiera que te encuentres.