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El que persevera alcanza… a entrar al museo de paleontologia. Después de haber ido un par de veces y encontrarlo cerrado por fin entré al mejor alucine visual de Paris. Cientos, que digo, miles, hasta millones de huesos, de animales pertenecientes a diferentes épocas. Desde afuera se ve impresionante porque parece que todos van a salir en estampida.

Tienen esqueletos de todos los tamaños desde los que te caben en un dedo hasta los de ballenas que son verdaderamente impresionantes. Te sientes tan insignificante porque ademas estan tan cerca de ti que casi puedes sentir que se mueven, conste que iba en mis cinco. Hay esqueletos de animales que ni siquiera he visto en los libros, ya no digamos en vivo. Recuerden que soy una chica de ciudad y para mi lo mas cercano a un animal salvaje son los que conducen pedisimos a toda velocidad y se pasan los altos.

No soy asquerosa pero hay un instante en el que las vitrinas se convierten en un escaparate de viceras de todos los animales. No es lo mismo verlas cocidas en un puestito afuera del metro chapultepec, que en vivo y a todo color en envases con formol. Existe incluso una vitrina de monstruos. Aquellos que nacieron con dos cabezas, extremidades de mas, etc. Ay, es demasiado fuerte. Lo mejor del asunto es que no puedes tomar distancia porque atras de ti esta el esqueleto de un bufalo o de una jirafa. De por si el museo solito es una joya, esta viejito pero lo conservan super bien, aun tienen las fichas escritas con caligrafia de los primeros en catalogar los distintas variedades animales, hasta hay una sala dedicada a los dinosaurios. Super recomendable.