Con carrito de compras en mano y una piñata recién comprada en la otra, emprendí el viaje de regreso a mi casa en la limo naranja. Amé la bondad de las almas acomedidas dispuestas ayudar a una dama en problemas.
Yo acabo de ir a Jamaica a comprar mi árbolito de navidad y nadie se digno a ayudarme
Nombre
Correo (no lo publicaré)
Sitio web
Nota: Su comentario se moderará. No es necesario reenviarlo.
28 11 2007 a las 10:20 pm
Yo acabo de ir a Jamaica a comprar mi árbolito de navidad y nadie se digno a ayudarme