Cuando la depresión me ataca siento que mi vida no tiene sentido. Siempre pienso que debí de haberme casado a los 20, aún siendo muy ingenua y creyendo que el amor es un paraíso color de rosa con unicornios, hadas y príncipes. A veces hubiera preferido vivir en la mentira y no ser tan consciente de mi misma como lo soy ahora pero cuando pasa ese estado, me alegro. Lo que tengo ahora me gusta y mucho. Quizá es inevitable pensar que siempre pudimos haber elegido un mejor camino para alcanzar la codiciada felicidad pero también se pudo caminar por el oscuro y feo.

Me ha salido el diablo en la lectura del tarot. Según, estoy en una etapa muy creativa y muchas con inquietudes sexuales. A lo mejor es momento de saber si me gustan las mujeres…. jajaja bueno no tanto, pero se me hace que la bestia estaba enclosetada y ahora quiere salir a darle rienda suelta a las pasiones carnales.

Caminando hoy en la mañana de regreso a casa después de un autoexhilio en Ranchuca, me decía a mi misma lo mucho que me gusta el centro en las mañanas. Adoro llegar a mi casa, en el estado en el que esté, pero que finalmente es mi hogar, mi refugio y el espacio en el que mejor me siento. El año nuevo será maravilloso porqué comenzaré una etapa nueva. Cerraré finalmente un ciclo*. Además todos los años le pido a los reyes que me manden un muñecón querendón. No sé porque pero me vibra que este año si me lo va a conceder.

*espero con ansias el 3 de enero.