Todos los años le pido a los reyes un muñecon querendón pero este año, los señores se pulieron. Me trajeron un trabajo. Sip, después de ganarme la vida viendo hombres y mujeres semidesnudos, han decidido que para desintoxicar mi mente cochambrosa me han puesto en el camino del bien. Ahora haré libros para chamacos.

Hoy fue mi primer día de clases. Hice una hora 15 minutillos que incluyen caminata al metro, metro y micro. La verdad mis pronósticos de viaje eran escabrosos. Ya me imaginaba aplastada en la lata de sardinas naranja intoxicandome con sus aromas incluyendo la correspondiente sabroseada. En realidad me desilusioné porque muy en el fondo quería acción. No hubo tráfico, ni vagones del metro hasta la madre hasta me tocó sentada.

Llegué a la recepción y puse mi cara de soynuevanoseconquientengoqueir. Pasados los obstáculos me presentaron a un montón de gente que no recuerdo nombre, ni puesto pero que trabajaré con ellos. Mi compañero de cubículo se llama Luis Miguel y escucha a Yahir. Hace frío y todo se ve gris literalmente, pero creo que tiene futuro, nada que un poster palmeroso no pueda arreglar. Se siente raro ser la nueva pero creo que ya estoy acostumbrada. Así que ya les contaré cómo va evolucionando mi nuevo trabajo. Desenme suerte.