
Desde que mi hermana me prestó todas las temporadas de Grey’s Anatomy tengo dos obsesiones. Primera: el doctor Mark Sloan (Eric Dane) con su hermosa fisonomía y actitud patanesca. Lo amo. La número dos tendrá que ser el elevador. Las confesiones, los besos secretos, los silencios incómodos y las fantasías sexuales que se generan en ese reducido espacio.
Vivo en el penúltimo piso de mi edificio y por suerte tenemos elevador. El ascensor tiene una peculiaridad, se le marcan las siluetas si te recargas. He notado que l@s vecin@s empujan su cuerpo contra las paredes del aparato metálico porque claramente se aprecian las costuras de los bolsillos del pantalón de mezclilla, inclusive se calca el tamaño del culito. Sólo por diversión, pego mi trasero a la lámina para que los vecinos heteroflexibles fantasíen con mi tremenda retaguardia. De vez en vez a mi me toca ver uno en forma de corazón talla cinco que despierta mi envidia.
Por lo general procuro no voltear a ver a la gente que se sube. El 95% del tiempo guardamos silencio pero a mi la ausencia de sonido me da cuisquiriscuisquiris, o sea, soy de las que comienza la plática con algún reporte del clima. No conozco ni a la mitad de mis vecinos pero siempre que se sube uno procuro sonreir. Es lindo cuando regresan la cortesía.
Pienso que si los elevadores de las oficinas hablaran podrían ser motivo de divorcios o despidos. Para subir a la oficina en la que trabajaba en Penthouse, tenían que llamarlo desde el séptimo piso por lo que a veces la espera del ascensor sin movimiento despertaba uno de mis peores miedos. Quedar atrapada en uno. El elevador del edificio donde ahora trabajo es pequeño pero tiene una jotería: El cuadro de honor. Incluye cumpleaños, ascensos, recomendaciones literarias y CV’s de los que acaban de ingresar a la H institución. Definitivamente el elevador de editorial televisa era el más sexoso. Tiene un espejo enorme y un “banquita” por lo que muchas pero muchas veces tuve fantasías cochinonas con mis compañeros de trabajo. Cuenta la leyenda que existe una cámara detrás del espejo. Supongo que los de vigilancia se han de divertir mucho.
18 01 2008 a las 6:49 pm
Que tal guera shula que cuentas de nuevo, me ausente pero sha regrese, se trono mi pc pero despues de mil peripecias sha ta como la queria, que tal tu nuevo trabajo cuenta detalles
18 01 2008 a las 9:20 pm
Sería muy bueno que subieras una fotín de tu “enorme retaguardia” Nada más no muy nalgona, he !!
ja ja ja
Saludos!!
19 01 2008 a las 5:09 am
No creo que la corran otra vez por eso, Güerótix.
As: It’s Alright Ma (I’m Only Bleeding) - Bob Dylan.
Atte: Juan Ramón Velázquez Mora.
19 01 2008 a las 9:46 am
Conozco ese elevador de Televisa y pensé en la misma cochinada, hasta está tapizado esa como banquita, ufffff…. guacala que rico.
19 01 2008 a las 8:37 pm
Y no se te ha ocurrudo dejar marcada la silueta de tus bubis en las paredes del elevador??? seria una buena puntada.
30 01 2008 a las 11:47 pm
Estimada Güerotix,
De puro churro leí tu blog y me he cagado de risa como nunca. Me gusta cómo escribes y ni te mal viajes, lo único que pretendo es comentar el evidente don que tienes para la escritura.
Hasta luego!!!