En un día normal sufro el ataque de por lo menos tres o cuatro pedinches. Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo pero parece ser que el perímetro A de la ciudad, no sólo es el epicentro de los populismos de nuestro H gobierno del DF, sino que parece ser la zona en la que más pedinches hay en toda la ciudad. En fin de semana sin ser exagerada oscilan entre 10 y 12 de los cuales 6 son cilindreros.

Imagínense que salen de su casa y que van a la panadería que esta a dos cuadras de su casa. En el trayecto se topa con un jojomless que pide para comer, una señora con rebozo y mano extendida con tres chamacos mugrosos y dos cilindreros conloquegustecooperar. En un principio ponía cara de uyquepenanotraigocambio. Admito que cuando estoy de buenas y si la forma de pedir es original aflojo un boleto de metro, que no el boleto de metro.

Un día llega una tipa a decirme que la acababan de asaltar y que no traía para el transporte. Extrañamente el chamaco que traía en los brazos venía sonriente y muy relajado. Iba a comenzar con un dialogo de excusa muy diplomático, cuando iba en la oración de ¡uy que pena!, se da la media vuelta. Asssh que gente. Ayer mientras paseaba a mi perro y aprovechabamos la música guapachosa del Foro Mundial 2008 en el Zócalo, se me acerca una señora para pedirme que le “prestara” ocho pesos. Andaaaleeee, ahora ya tienen cuota. Encongí de hombros y me fui. Hoy en la mañana salgo a toda prisa rumbo a mi trabajo y me topo con un fulano que me dice “Disculpe señorita…” Le evite el choro y le dije a quemaropa “No traigo”. Hoy soy una persona desalmada que se ha convertido en una mujer sin corazón y sin dinero.