—¿De verdad existe la bola azul, o me estan choreando? pregunté.
—¡Por supuesto! y con esa te toca ir la marina.
—Lo bueno es que el uniforme está sexy.

Ayer escuché las historias más exóticas de cómo mis compañeros de trabajo obtuvieron su cartilla liberada. Uno tuvo que pedir un permiso especial para poder salir del pais para una beca y luego regresar y asediar a un coronel para poder liberarla. A otro le tocó ir todos los sábados y además dio clases lo que le consedió el rango de cabo. Otro dijo que tuvo que estar en la fila a las cuatro de la mañana para poder alcanzar ficha. Y el último dijo que no tuvo ningún problema.

Recordé ese episodio de la prepa en el que les daban chance a los chicos de faltar por el asunto de la cartilla. Poco a poco iban sucumbiendo al requisito del casquete corto y yo me divertía mucho con las anécdotas de lo que tuvieron que hacer para obtener un pedazo de cartoncillo verde con sus datos, aderezado una foto que los hacía ver como micos. No sé por qué tenía la idea que sacar bola negra o blanca era como ir a la catafixia con chabelo; en el que metías la manita a una bolsa negra o que era como una tómbola onda melate. En mi memoria lo de ir al servicio militar era casi el equivalente al video de Luis Miguel de la incondicional.

Tampoco sabía que pasando de los cuarenta entras al batallón de reserva y que si te tocaba marchar te podías encuartelar un mes. Supongo que olvidarte de los sábados durante seis meses puede ser un factor determinante para pasar un mes en algun campo militar. Usar playera blanca y gorra, estar en pleno rayo del sol haciendo lagartijas o abdominales, escuchando los gritos de los militares no suena nada tentador. Sin embargo todo mundo tiene una teoría sobre cómo es que escogen a los que marchan. Me acabo de enterar que ahora las chicas si quieren pueden entrar y que ya no es requisito tener la cartilla liberada para poder viajar. ¿Cómo fue su experiencia en lo del trámite de la cartilla?