JP pasó por mi por aquello del noteentumas. La verdad haciamos muchas especulaciones sobre el ganador de mi tanga. ¿Estaría guapo? ¿estaría mamado? ¿sería un lindo oficinista? en fin. Tuvimos que esperar a que nos asignaran mesa. Mientras tanto JP soltaba apuestas sobre los hombres que estaban solitos.

“Seguro es ese” me decía. “No creo como que no levanta la vista” yo respondía. “Mira cómo se te queda viendo”. “Tu crees”. Era una cita a ciegas. En ese momento supe que a diferencia de las otras, ahora iba a entregar la tanga primero. ¿Qué tal que me gustaba? ¿Qué tal que le decía que me la quitara con los dientes”. Obviamente escogí el modelito rojo transparentoso cuya gracia es que se amarra por ambos lados. Así, cumpliriamos el capricho del joven de que me la quitara en su presencia y sin tener que despojarme de los jeans. Finalmente una mesa se desocupó.

“Huy! ese viene para acá”. Cuando uno se acercaba peligrosamente uno, mojaba chon. Uchas ahora si se las voy a dejar bien sudaditas. Conforme pasaba la noche, JP y yo vimos que nos habían planchado el traje. Nos terminamos las cañitas pagamos la cuenta y nos fuimos. ¿Han tenido citas a ciegas?