“Me llamo Miguel y te quiero conocer”, fue lo primero que escuché cuando un chico me detuvo en la calle. Con una bolsa del super en la mano y un recogedor en la otra incluyendo cara de quieroiradormir, se me acercó. Ash, cómo son extraños los hombres. Siempre he pensado que para que un hombre te aborde en la calle debes verte super atractiva. Bien vestida, maquillada y con caminata de pasarela. M me dijo que le parecía interesante y que se había bajado del coche, que estacionó a unas cuadras para preguntarme mi nombre y si aceptaba un raid.
Yo creo que por el cansancio no reaccionaba. Me le quedaba viendo intrigada y pensando si fue el recogedor rojo lo que realmente le llamó la atención. M no paraba de hablar. En menos de 10 min ya se había presentado. Era DJ y dueño de una mac con Protools pero lo acababan de correr de un antro en la condesa. Vive en Villa Coapa en una casa que heredó de sus papás y recibe pensión proveniente de la renta de otra casa en Mérida. Remató diciendo que fue producto del amasiato de sus jefes, o sea, que lo hicieron con cariño. Hablaba fresísima con hartas muletillas cambiando nerviosamente la alineación corporal. Giraba las llaves de su auto en su dedo índice mientras me siguía contando de sus virtudes en la vida. Yo miraba fijamente los zapatos blancos picudos tipo mocasin sin calcetín y mientras regurgitaba su verbo existencial veía fijamente su nariz y pensaba que sin nadie lo apreciaba tanto como para decirle que le faltaba una despuntadita a los pelos de la nariz.
Creo que me agarro en mi momento cero y no pude decirle que se esfumara, además lo único que me venía a la mente era Beatrice Kiddo en su bata blanca y sus piernas entumidas: “my name is Chuck and I came here to fuck”. Sí, si, si… me tiras el choro para que me vaya contigo a coger. Físicamente no era feo pero simplemente traía cargando a cuestas una semana del terror y en otros tiempos no hubiera dudado en subirme a su coche e ir a echar pata. Creo que me estoy haciendo viejita y se me está quitando lo aventurera.
No le paraba el choro. A lo mejor pensó que si en algún momento dejaba de hablar yo le iba a decir que se largará. No pude. Pusé el recogedor en el suelo y baje la bolsa. Me había rendido. Estaba dispuesta a escuchar su vida desde la infancia hasta nos jours sólo para saber en que momento me iba a proponer un rapidín. No sucedió y sin embargo al escucharlo mi chica salvaje sonreía porque pensaba que aún con bolsa de super y una semana desgastante acuestas todavía quedaba un poco de mojo.
23 04 2008 a las 5:22 am
Mhh yo el increible Esimeman, también me llamo Miguel
23 04 2008 a las 8:53 am
Hay días, mi admirada, en que no se puede… supongo era de esos días… Sin embargo el MOJO, lo cargas no en tu vestimenta o maquillaje sino en tu personalidad… aplausos para la bella Güerotix
23 04 2008 a las 2:39 pm
No pues yo me llamo Jesús, también te platicaría toda mi vida, pero pues necesitaría conocerte y para ello necesitaría ir al DF y no tengo ninguna ida para allá
Saludos y besos.
23 04 2008 a las 5:56 pm
ay, a mí también me hace falta una despuntadita en los pelos de la nariz.
23 04 2008 a las 6:43 pm
Orale, creo que entre a la página de la Nana X otra vez.
Guera, en mi opinion, creo que entre mas natural es una mujer, es mas bella y que el mejor momento no es otro que en las mañanas después de bañarse.
23 04 2008 a las 8:59 pm
ya te habia dicho antes que me gusta tu manera de escribir ???
25 04 2008 a las 5:15 pm
a mi me falta despuntarme los pelos de las orejas jejeje
27 05 2008 a las 5:16 am
No pos ni pex ya encontrarás un loco más agradable, jaja!