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Cuando hundía la cuchara en la sopa de letras que preparaba mi mamá cuando era chiquita jugaba a reunir la mayor cantidad de “a” antes de comermerlas en una sóla cucharada. Yo me imagino que al pequeño Vic Muniz se le ocurrió lo mismo pero haciendo un retrato con los frijoles de la feijoada de su abuela. Demasiado metículoso, riguroso y metódico en algo que para muchos puede ser una ocurrencia. Para los amantes del pop art, la expo de Vic Muniz en el palacio de San Ildefonso, es una delicia hasta sales con hambre. El color y las fotografías inmensas te transportan a un sitio mágico ese que habita en tu imaginación. Casi hasta son ejercicios de reconocimiento porque el artista brasileño trabaja con la historia de la imagen desde una fotografía de la revista Life hasta las fotografías más famosas de las estrellas de cine.

Lo que resalta es el empleo de los materiales que en la niñez te aseguraban un manotazo y un “niñ@, no juegues con la comida”. Tierra, basura, caviar, diamantes, mermelada, azúcar, chocolate, hilo negro, etc. Se dice fácil pero creo cuando uno ve la serie a color con puros cuadritos de PANTONE estás seguro que necesitas un mapa mental muy cabrón como para poder pixelear la imagen y luego construirla cuadro por cuadro. Mi favorita fue la Mona lisa.