Estaba con un amigo tomando un café cuando de súbito interrumpió la conversación. Guardó silencio, se quedó petrificado y fijó la mirada. Era como si lo hubieran puesto en pausa. Había visto algo que le quitó el habla. Al voltear hacia donde el había puesto sus ojitos me percate de que el objeto de su deseo era una chica. Venía vestida con pantalones capri ajustados y una blusa de licra también ajustada. Seguía sin hablar y además había comenzado el escaneo en baja resolución. Lo hizo un par de veces. Casi ví cómo su mirada rayos X le iba desintegrando la ropa. La mujer en cuestión venía acompañada por un galán que al parecer no había reparado en que su mujer estaba siendo violada por los ojos de otro hombre.

En algún momento me pareció que eso ya era demasiado, que probablemente la mujer era su exnovia o alguien que tenía que ver con él por la intensidad con la que la miró. ¿Estás bien? le pregunté. Regreso de su trance y me contestó que sí. En ese momento se rompió el silencio y reanudamos la conversación. Aún así yo no pude quedarme con las ganas y le pregunté si era alguien que conocía. La respuesta fue negativa. Entonces me pareció que eso había sido ya exceso. A veces no entiendo por qué ustedes queridos hombres hacen eso. No les basta con ver. Necesitan devorar y poseer. ¿Por qué?