Extraño mi celular. Era un Nokia chiquito con un agujero negro en la pantalla a causa de tantas caidas y una jotería que colgaba de él. Lo perdí por andar cambiando de mesas en la comida de aniversario de la empresa en la que laboro. En realidad lo que más extraño es la camarita indiscreta. Ya tenía dominada la técnica de espionaje en el vagón de mujeres y otros sitios. Se volvió una adicción. Ayer quisé usarlo para dos cosas que estaban infinitamente bloggeables, una era un cartel en un puesto de periódicos que promocionaba algo como “Juega y aprende con Pipo”. Achis… ¿es para niños? que miedo. La otra bastante interesante eran unos chones. Estaba jugando pool y mientras hacía una jugada maestra el chico de la mesa de enfrente mostraba el resorte del calzón y decía “Juana de Arco”… ¿es una broma? intrigada estoy. Anden aclárenme mi duda.