Desde que me autoimpuse la condena de no tener cable porque mi adicción era severa ahora veo tele abierta. Guachis y triple guachis sonará a cliché pero no hay nada en la tele. Tengo la mala costumbre de prender la tele en la noche para arrullarme y dormir casi instantaneamente; con la diferencia de que antes me desvelaba viendo cosas que ya había visto mil ocho mil veces. Motivada por el cansancio y que estaba viendo Drake y Josh, salió un anuncio que decía que en ese mismo instante iba a empezar la nueva de Lucerito. Zaz! no pues hay que ver cómo empieza, y que le cambio. No, no, no… una joya.

Exterior. Escena de un helicóptero llegando al helipuerto del WTC, varios guarros con anillo chicho y gafa a la poli. Se baja un fulano cuyo rostro no se ve. Corte a: alguien disparando una pistola en un campo de tiro. Suena celular, no se ve quien es pero está encuerado (dícese del individuo vestido de cuero) Cuelga. Se sube a la moto y se va. Nótese que estaba en el campo. Minutos después aparece afuera del WTC. Estaciona la moto se baja y se quita el casco. Cual comercial de shampoo, sacude la greña y entra caminando en slow motion como maniquí de pasarela. Sube al piso indicado. Descubrimos que la guerrera vengadora es nada más ni nada menos que lucerito ¡¡¡con peinado de salón!!! ¿qué no se acaba de quitar el casco? Bueno de ahí en adelante suceden una gama de lugares comunes clichesosos y telenovelesco insufribles. Guácala.

Ahora me explico porque la vez pasada que me eché un round con mi vecina la puerca me salió con una jalada onda, “por qué no me lo dices de mujer a mujer” …ay no maaaaa. CHiaaa, ahora me explico porque todavía se siguen creyendo lo de embarázate para amarrarlo, esa mujer tiene que se mía, me vengaré aunque sea lo último que haga… Moraleja amiguitos si la novi@ le sale con una de Lucerito apáguenle la tele y mandenl@ a dormir.