Escena uno. Interior del vagón de metro. Línea rosa, esa que corre de pantitlán a observatorio. Hora pico en la mañana. El calor sofocante. Llegada a una estación con conexión. Muro de gente que quiere ingresar al vagón. Bigotes y patillas de sudor de los usuarios, envueltos con chamarras y bufandas a causa del clima en la superficie. No está prendido el aire acondicionado. El vagón detenido con las puertas abiertas y caras apretujadas. Se oye voz femenina en el altavoz del vagón.

“Señores usuarios permitan el libre cierre de puertas. Si no dejan cerrar las puertas, no nos movemos. Ustedes van a llegar tarde a su trabajo. Yo… ya estoy trabajando”.

Tuuuuuuu. Cierre de puertas. Avanza el meteoro.