img_2044.jpg

img_2054.JPG

img_2067.jpg

img_2148.JPG

img_2064.jpg

img_2086.jpg

img_2102.jpg

img_2115.jpg

img_2118.jpg

img_2121.jpg

img_2154.jpg

img_2158.jpg

img_2180.jpg

Sigo embelesada. Ayer me enamoré 504 veces todavía traigo sobredosis de belleza. Buamp! Golpe al ojo. Una luz verde pinta la fachada de una construcción nunca antes vista. Tratando de controlar mi quijada que se disloca cada vez avanzo. Me tiembla la mano, no me atrevo a ponerle flash, estaba en proceso de registro en el disco duro de mi memoria. La pieza de Jan Hendrix, cada vez más grande, me hace sentir nostalgía porque la conocí pequeñita pero al muro parece haberle gustado. Una foto de un baño con azulejos azules me hace detener. Todo es extasiante tanto que tuve la sensación de haber dado un salto cuántico a un mundo ideal. La foto de la niña corriendo del Napalm. Es un laberinto de concreto y cristal que te deja ver sus rincones. La gente sonrié, señala, platica, posa, contempla casi todos opinamos lo mismo: esto es primer mundo. Gracias Juan Ramón. La gente observa a una persona con máscara pintar con gis en el piso. Mujeres con walkie solicitan a seguridad. Le piden que deje de hacer lo que está haciendo. Parece performance pero no lo es. Ay, el arte contemporáneo y sus límites. Refrigerios elaborados a base de frutas con queso, papas con valentinas, cacahuates, pretzels y kisses. No hay alcohol. Mucho refresco y jugo de tomate.

Una montaña de alfombra verde que simula pasto. Un bebé gateando de polo a polo nos provoca participar. Silvana me dice que me ve con uno de esos muñecos. Claro! pero hay que elegir bien al padre para que salga así de bonito. Una ciudad multicolor de tapitas tan ordenada, tan utópica y después un cuarto lleno de globos metálicos. Ay, Andy Warhol cómo me gustaría que vieras esto. Seducida por el artista de acento extraño que nos pide 10 centavos a cambio de un globo con estampado de moneda. El cordón es larguísimo y aún así no logra tocar el techo. Eve se siente incómodo porque el globo le ha tomado cariño. Cuando pensamos que ya lo habíamos visto todo un pasillo largo nos conduce a una terraza y luego una instalación. Es demasiado fuerte. Ratas, nazis, fomi, muñecas y derepente algo que hace volvernos locos. Un carrito a toda velocidad que recorre ese galerón inmenso en un riel con el que todo mundo tropieza. Los pies me están matando pero yo sigo como niña en juguetería. Es tarde y no traemos coche pero antes una última parada en la tienda de museo. El número 195/400 del perro muerto del Dr. Alderete. Mis ugly dolls ya van a tener mascota. Camión a la salida con destino al metro CU. Caminata larga con Silvana y el globo metálico en la muñeca. Se atora en una reja y el vigilante lo desatora. Regalito al club de banqueros. Tomen sus 10 centavos. Ahí nos vemos.