Sep 30
Bon voyage mon ami Por guerotix

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Cuando los amigos se van sabes que irán en busca de su felicidad y siempre estarán cerca de tu corazón aunque una parte de ti quede marchita. Buen viaje isra y buena suerte.

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Sexo: mujer, altamente recomendado y obligatorio.

Sep 23

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Casi nunca detengo mi paso. Estoy tan acostumbrada a verlos en el suelo pidiendo limosna que forman parte de la estética del DF, pero algo en esta ocasión hizo detenerme y recular. A lo mejor porque por fin pude sacar dinero sin que el banco me asaltara vía el cajero automático. Un día antes había intentado sacar dinero para pagar mi renta pero no me lo dio y sí me lo descontó. Pensé en las miles de cosas que pude haber comprado con ese dinero, sin embargo después de una queja telefónica y un día de incertidumbre estaba de vuelta. Mi madre últimamente me ha dicho que hay que regresarle al cosmos lo que te da. Así que así lo hice.

¿Ya comió? le pregunté. Hizo movimientos de cabeza en señal de negación. Estaba muy flaca y demacrada. Traía a un chilpayate en brazos y a una niña como de unos 9 años. Así que le dije que viniera que ibamos a comer. Levantó su persona del piso y los tres triques que traía. Entramos al lugar en donde afuera había estado pidiendo caridad: el Vip’s de las antorchas. Cuando abrí la puerta y las dejé pasar casi puedo apostar que fue como escena de película en la que todos voltean a vernos y se hace un silencio instantáneo. Como no había ‘anfitrión’ buscamos una mesa para las cuatro. Yo quería gabinete pero no había, así que fue una mesa. Conforme avanzabamos notaba la mirada de los comensales que no podían creer que estuvieramos “invadiendo” su cafetería.

Tardaron en traernos la carta pero llegó y sí, por algún instante yo pensé que nos iban a pedir que abandonaramos el lugar, pero vamos, estamos en pleno siglo XXI, época en que no se discrimina a nadie. La mesera, que me veía con una especie de ternura y compasión, trajo el menú para niños y vía las fotos, la pequeñita que estaba más que despeinada y con tierra en el cabello, escogió unos tacos de pollo. La madre escogió lo mismo pero en versión adulto, unas sabrosas flautas, tal y como aparecían en la foto del menú. Saben, estaba dispuestas a pagarles un jugoso filete pero dejé que ellas escogieran lo que quisieran. De tomar pidieron agua de horchata y yo la verdad había comido mucho y pedí un café.

Acto seguido la señora preguntó: ¿baño? y le dije que la llevaba porque estaba un poco enredado de llegar, aunque en realidad mi preocupación era que la fueran a sacar. La acompañe junto con su chamaquilla. La niña salió y sólo se enjuagó las manos de las cuales escurría muchísima mugre y luego se las secó en el pantalón. Yo le dije que le había faltado el jabón pero la niña me veía un poco incrédula y extrañada pero siguió mis instrucciones. Cuando la doña salió del baño pude ver que de su rebozo sacó algo que parecía una extensión de su cuerpo pero que en realidad era su bebé. Le acercó la carita a la llave y con la sutileza de un oso le lavó los mocos y la cara enmugrada.

Regresamos a la mesa y atravesamos las miradas que nos dirigían los comensales, no puedo describirlo pero era algo que nunca antes había experimentado, era la incomodidad mezclada con sentimientos encontrados. Mientras esperabamos trataba de enseñarle a la niña cómo escribir su nombre, me entendía a pesar de que no hablaba ni gota de castellano. La mamá se sacó un par de veces la teta para darle de comer a la criatura que parecía una extensión de su cuerpo. La mesera llegó con los sagrados alimentos y una vez más me dirigió una mirada de compasión y bondad.

Sostenía mi café mientras admiraba cómo mis invitadas disfrutaban de su comida. Cuando le pusieron a la pequeña los tacos en la mesa cogió los cubiertos e intento tomar un taquito, le dije que los dejara y le hice una señal con los dedos para que se diera el gusto de comérselos con la mano y me sonrió. Por favor, es como comer pizza con cubiertos. La niña comió despacio untándole bien los frijoles y el guacamole a sus taquitos dorados, en ocasiones le agregaba unas gotitas de limón mientras le daba sorbos a su agua de horchata. La doña fue otra historia. A una mano comía todo con gran maestría y velociddad. Ante mis ojos le dio un bocado a su flauta, la masticó y con su mano la sacó de su boca y se la dio a la bebé, cual mamífero. Pensar que hay madres que corretean a su chamacos para que coman algo. Se terminaron absolutamente todo lo que habían ordenado. Pedí la cuenta, fui a pagar la cantidad de 172 pesos a la caja y cuando saliamos del restaurante. La doña me dio un ‘gracias’ y tomamos caminos distintos.

Sep 18
Un año después Por guerotix

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Hace un año andaba en las playas de South Beach pasándomela muuuuy maaall. ¡Ay, cómo extraño Miami! En el hostel había un par de franceses que habían estado haciendo sus prácticas en Denver o algo así y habían llegado a Miami a divertirse antes de emprender el regreso. Yo moría ganas de practicar mi franchute y ellos de divertirse. Con 23 años este hermosísisismo ejemplar vivía en la campiña francesa entre vacas y flores. Me decía que su vecino más cercano quedaba a dos kilómetros además prometió casarse conmigo. Fue una de las noches más románticas del viaje. Bailamos, bebimos, cantamos. Si lo ven, díganle que lo ando buscando…

Sep 18
Juana de Arco y Pipo Por guerotix

Extraño mi celular. Era un Nokia chiquito con un agujero negro en la pantalla a causa de tantas caidas y una jotería que colgaba de él. Lo perdí por andar cambiando de mesas en la comida de aniversario de la empresa en la que laboro. En realidad lo que más extraño es la camarita indiscreta. Ya tenía dominada la técnica de espionaje en el vagón de mujeres y otros sitios. Se volvió una adicción. Ayer quisé usarlo para dos cosas que estaban infinitamente bloggeables, una era un cartel en un puesto de periódicos que promocionaba algo como “Juega y aprende con Pipo”. Achis… ¿es para niños? que miedo. La otra bastante interesante eran unos chones. Estaba jugando pool y mientras hacía una jugada maestra el chico de la mesa de enfrente mostraba el resorte del calzón y decía “Juana de Arco”… ¿es una broma? intrigada estoy. Anden aclárenme mi duda.

Sep 16
Hoy Por guerotix

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Sólo dos cosas: Ir al desfile militar cuando eres chavit@ te marca y que sexys se ven los hombres en uniforme.

Sep 16
Ayer Por guerotix

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El mexicano es feliz con una lata de espuma, huevos con confetti, baratijas chinosas patrioteras y unos buenos fuegos artificiales al ritmo de mariachi. Ah! y cámara en mano. :)

Sep 15
y yo… trabajando Por guerotix

Heme aquí. Frente a un monitor en lunes de puente trabajando, en vez de estar en la playa con el ombligo al cenit. ¿Salieron de puente?

Sep 11

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Sujetador: dícese de la prenda que sirve para realzar los atributos femeninos, bueno pues para poner en su lugar a las chichis. Acabo de comprarme un brasier con todo y chon para hacer el coordinado. Es una monada. Color café con texturita coqueta, encajito y moñito rojo. Fabuloso para usarlo con tank top por el cruce de tirantes además tiene el bien ponderado y práctico broche delantero. Sólo que tiene un pequeño defecto: cada vez que junto mis chichis ya sea porque cruzo los brazos o porque sin querer hago busto de cortesana y corte de alcancía; como por arte de magia el canijo broche, se desabrocha. Se siente bien chistoso porque cualquier movimiento en falso provoca sonrojamiento, media vuelta, mano veloz como si se te hubiera metido un bicho entre las lolas y voila!

Ya no hacen los broches como antes. Ya les ponen las cosas más fáciles a los galanes. Basta con que te niegues tantito para que ipso facto el broche se asuste y se abra, dejando las teclas al descubierto. Por eso los Hombres G no batallaban y le pedían a la chica, que para no pasar vergüenzas y evidenciar su falta de destreza, se soltaran el sujetador. Tan divertido que es verlos abrir el broche del bra sin perder el estilo, conservando la cara de cachondos/urgidos que tienen cuando están a punto de descubrir el tesoro. Un buuuuu para los broches de plástico de entrega inmediata.

Sep 10

Llaman al escenario a Sheila. Nosotros seguiamos rastreando con la mirada cualquier candidata para un baile. Sheila comienza a bailar. Uoorales, está chida la rarotonga, me dice el festejado. La bailarina salió con un mini traje de animal print y tenía un megaultradelicioso cuerpo. Nos dejó con la boca abierta porque nos dimos cuenta de que era diferente, ella sí sabía bailar. Se colgó del tubo brincó bailó, hasta split hizo. Mi cuate y yo dijimos al unísono: esa. Luego luego que le decimos a la boletera que era a ella a quien queríamos en nuestra mesa. Anotó la petición y esperamos a que terminará su presentación. Madre mía, en la canción sensual cuando se quito el top, que se agarra una chichi y con la lengua le dio dos tres lamidas a la areola. WOW. Ya me dio miedo.

Después de que un cabrón nos la ganó y se la llevó dos canciones al privado, llegó Sheila a nuestra mesa, cambiada y dispuesta a bailar. ¿Para quién es el baile? Era una mujersota y acto reflejo señale a mi compa, pero luego él me señaló a mi y fue tajante. Es para ella. Uffaaa, no manches… a rajarse a su pueblo. Noté que las mesas de alrededor, concentraron su atención en lo que estaba pasando en la nuestra, ahora el espectáculo eramos nosotros, o más bien yo. Sonriente Sheila me dice: muy bien corazón, para que sientas el plástico, refiriéndose a sus graaandesss tetas. Lo que más ñañara me daba no era que me fuera a sabrosear como la flaquita in rose lo hizo con el cumpleañero, sino que me gustará… jajajajaja. Comienza la canción y Sheila se despoja de las prendas, se me sienta en las piernas y sus flotis quedan viendo junto a mis ojos, en eso siento que clava mi cara en sus chichis (frías) y las agita. Bolas, y que me da un ataque de risa. Ella estaba fascinada. Luego se voltea y pone sus nalgas en mi cara, a estás alturas que se me quita la nervia y le empecé a meter mano por donde pude, empezando por sus silicones donde le pesqué los pezones un rato, luego deslicé mis manos hasta sus caderas, pasando por sus nalgas bajando hasta las piernas super firmes, una y otra vez, hasta le di un par de nalgadas kinkys y ella sonreía. Los ojos de las mesas de al lado no perdían detalle. Sheila era cubana y por lo visto no tenía ningún tipo de inhibición. Me dijo que la habían corrido de su trabajo (teibol) anterior por borracha y desmadrosa además a estas alturas ya estaba ebria. Terminó la canción pero Sheila todavía seguía con nosotros. De la nada sale un trajeado y la invita (agarra) abandonar la mesa.

Creo que era momento de abandonar el lugar, ya sentía que me llovían las ofertas de trabajo. Juar, juar. Pedimos la cuenta y cómo era esperado el sablazo fue de mil pesucos. Preguntamos si se podía pagar con tarjeta y el mesero nos contestó que era muy poquito. ¿Cómo que muy poquito? No manché… ¿se le hacen pocos mil pesitos en tres horitas? El mesero se acerca y me dice, ve esa mesa que está allá y esa otra, llevan cincuenta mil pesos. ¡¿QUÉ?! vírgen de los milagros perdidos y los políticos honestos… ¿cómo puede ser eso posible? El mesero replica, el señor que está allá llegó desde temprano y aquel otro pues no más cuéntele cuántas chavas tiene en la mesa. En efecto cual vil padrino el muy atascado tenía dos rorras en cada brazo y cada una con sus tragos franceses. Bolas peludas, pero ¿quién puede gastar cincuenta mil del águila en horas? habiendo tanta hambre en el mundo. Siendo así, hicimos la muuu, le dimos las gracias al mesero y nos fuimos. Mientras esperabamos el coche yo sentía las manos grasosas seguramente por la crema untada en el cuerpesito de Sheila, me las lleve a la nariz y aspiré. El olor era bastante conocido y de pronto llegó la iluminación. Ya sé a que huelen las teiboleras…. a cremita de Victoria’s Secret. =P

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