img_3495

El centro histórico no es un lugar para vivir. Huele como si el diablo no se bañara, viviera en el subsuelo, tuviera orgías a diario y sin protección en Agua Hedionda, lo que provoca una desbandada de moscos que ni en chiapas y tabasco juntos, además son resistentes al raid en sus multiples presentaciones. Salir de casa en sábado puede ser una misión imposible porque tienes que agarrar valor para insertarte en la masa de gente. Tengo que confesar que no suelo salir los sábados porque me pongo de malas. ¿A qué vienen al centro? digo a parte de acabarse el dinero de los cajeros automáticos, ver con cara de idiotas a los artistas callejeros y tirar basura como si estuvieran en su colonia. Lidiar con las manifestaciones e inoporturnos cierres de calle es para valientes y sin coche. Un día amaneces con el sentido de la calle cambiada. En las noches sólo los turistas, los sinhogar, los polis y las cucarachas pasean por sus calles. Ya tengo más de un un año viviendo en el perímetro A y me parece fascinante.

Definitivamente le falta mucho para ser habitable aunque poco a poco se dejan ver los servicios. Para empezar el super más cercano está en balderas o pasando pino suárez sobre venustiano carranza aunque debo confesar que tomar un bicitaxi con el mandado para que me lleve a mi casa tiene su encanto. Los oxxos y 7eleven cada 200 metros sacan de apuros. El mercado más cercano está hasta salto del agua y no hace mucho encontré una reparadora de calzado, dejé mi ropa en una tintorería echándole la bendición. El reparto de pizzas es hasta las 10 de la noche y entre semana sólo el lobo estepario en la calle de gante abre hasta las 2 am. Sin embargo el café popular y la pagoda abren las 24hrs. El año pasado como por noviembre en la calle de palma abrió un hotel de la cadena hilton junto con un fisher’s y un garabatos. La calle de regina se ha convertido en una de las consentidas. Además en un imponente edificio afrancesado de tres pisos abrieron una Nike Store y en la noche se ve increíble.

No me aparecí por la pista de hielo, me engenté y espero con ansias locas ver la plancha del zócalo como más me gusta: vacía. Cuando la bandera ondea y las palomas revolotean es uno de los paisajes del centro que mas disfruto. Tengo que mencionar que el centro de noche es de absoluto ensueño. Le están metiendo luz a los edificios y se ven espectaculares. Acaban de iluminar la cúpula de la iglesia que se ve desde mi ventana y es verdaderamente inspiradora. Además los fuegos artificiales de los eventos que se hacen en el zócalo se ven maravillosos.

Cuando salgo a caminar amo perderme en las calles y encontrar lugares en los que parece que el tiempo se detuvo como la farmacia Paris o las vecindades coloniales. La tranquilidad de templo mayor en la mañanas es indescriptible. Amo el olor del pan de la Ideal cuando lo hornean en la noche aunque haga a mi estómago retorcerse. Tengo que admitir que el perímetro A del centro es una de las colonias mas limpias y vigiladas de la ciudad aunque el olor diga lo contrario. Hay polis cada dos esquinas, basta voltear a los semáforos o ver algunas lámparas para sentirse en casa de Big Brother, aunque muero de curiosidad por saber si funcionan o nada mas son para despistar al enemigo. Por lo pronto el centro me tiene contenta y creo que me quedaré por lo menos hasta ver cuando Marcelo tire la casa por la ventana para el bicentenario.