Llega el momento en la vida de una chica soltera en edad de merecer en el que necesita que le hagan el servicio. Ahora conseguirse a un buen mecánico siempre es una moneda al aire sobre todo si no hay uno de confianza. El mecánico tiene que llenar requisitos que no puedes comprobar hasta que ya te está haciendo el servicio. Puede que te toque un chambón que cree que el servicio consiste en meter el alambrito, llenar de aceite, cerrar el cofre y marcharse. En cuyo caso acabas peor de cuando estabas sin servicio. Hay mecánicos que son tan eficientes que acabas queriendo que te lo haga de por vida hasta te imaginas teniendo dos o tres tallersitos con él pero claro, antes quieres que te ponga un rin de oro con birlos de diamante en las llantas. Con los mecánicos nunca se sabe. Siempre te llevas chascos. Lo que crees que son muy buenos resultan ser uno fiasco y los que crees que son chafitas luego dan buenas sorpresas.

Últimamente se me anda sobrecalentando el motor y ando chorreando anticongelante. Me urge un servicio. Ando buscando un mecánico dedicado y responsable. Necesita darle un mantenimiento de primera a la nave, que meta mano para ver cómo se calienta el motor especialmente cuando toca las bujías, que admás de encerar la carrocería vea cómo se revoluciona la máquina cuando pisa el acelerador, que trate de ser cuidadoso y versatil con las finas vestiduras, que le pase armorall a las llantas y le cheque los niveles una y otra vez para ver cómo va el aceite. La succión a la alfombra es necesaria e indispensable, que cale los armotiguadores para que vea cómo brinca la nave, que le dé tratamiento especial al chasis y observe cómo las luces altas se encienden automáticamente. Que esuche el cambio de velocidades para saber si el modelo 76 se pone a tono, que trate de no dejar encendida e insatisfecha a la máquina porque se le baja la batería y por último que el mecánico trabaje como independiente. No se aceptan mecánicos con patrona.