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Ayer visité a una vieja amiga. Ha viajado por todo el mundo, se pasea en autos convertibles, posee un guardaropa envidiable que incluye a diseñadores reconocidos, ha realizado miles de profesiones además tengo la impresión que nunca se aburre y parece estar feliz todo el tiempo. Yo digo que se inyecta Botox o hizo pacto con el diablo porque nunca envejece. Se llama Barbie y tiene cincuenta años. Vino de visita al museo Franz Mayer para el deleite de sus amigas del DF. Es un viajesote a la infancia. Ver que tu amiga no ha cambiado nadita y que conserva la misma sonrisa de siempre. Me encontré con la Barbie rockera a la cual no veía desde el 85. Me emocioné muchísimo porque recuerdo que la fui a buscar al Sanborns porque en la juguetería Ara ya estaba agotada. Me pareció lo máximo porque venía un cassette con sus rolas que, tengo que confesar, todavía me acuerdo del corito porque las escuche hasta que la cinta se rompió. Fue la primera vez que conocí su voz. El Ken rockero tan ochentero me pareció menos atractivo que en aquel entonces, a lo mejor por eso se hizo novia de los G.I. Joe de mi primo.

Había chicas de todas las edades que para venir a verla se pusieron el detalle coquetón en rosa y contaban anécdotas sobre ella. El ambiente era rosa, muy rosa. Siempre da gusto verla. Ya sea como enfermera, presidenta, piloto, morticia, mujer maravilla, espía, emperatriz, maquillista, etc. Está chica es cosa seria. Mira que vestirse de Barbie aventurera se necesitan muchas ganas de lucir el cuerpesito que ha sido super criticado. Para que quede claro, en la entrada del hotel donde se está hospedando, dan cifras reales sobre sus medidas para que nadie se quede con la duda. Tan real fue verla con la cabeza clavada cual tzomplantli para mostrar cómo la maquillan los expertos. Había tres de sus amigas, visiblemente nostálgicas, que la veían en los comerciales de televisión, vieran la cantidad de onomatopeyas que soltaban. Hacía tanto que no la veía porque no le conocía muchos de los trapitos que ahora usa. Sus anfitriones mandaron hacer una cajita para que te sientas toda una muñeca. Da mucho gusto verla tan activa tan vanguardista. Me quedé con ganas de ver mucho más mobiliario. Tod@s deben tener algún día una amiga como ella. Mariquita sin calzones el que no la vaya a saludar al Franz Mayer a partir de hoy. Por cierto aquí un videito cómo se veía el patio.