Coyoacán de noche, descanso para el café en el jarocho, buena compañía, cambio de impresiones sobre el paseo ciclista nocturno con los bicitekas. Un ciclista arquitecto, otro que era hipersocial, un mensajero de tlanepantla, comunidad mayoritariamente masculina, un par de extranjeros y la buena vibra. Una llanta ponchada, un manubrio desviado, y uno sin asiento. La diversión y adrenalina sobre cuauhtemoc, los patrulleros nos auxilian en nuestro trayecto. De regreso ambiente tenso en la base de taxis afuera del metro coyoacán, se van armar los madrazos, de repente me encuentro platicando con el líder sobre el color que debería pintar mi bici. Llegada a mi casa a la 1:30 am del jueves. Por culpa del café y la adrenalina no pude dormir.