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Extraño lugar el palomar. Es como si estuvieras en una maqueta. Tan lejos del escenario y tan cerquita de Dios. La naturaleza no escatima en efectos especiales ¡vaya rayotes que caían antes de empezar el concierto! quizá por eso nos paniqueamos y compramos el disfraz de bolsa de basura para evitar mojarnos ¿y si le cae un rayo a la torre de bocinas que fracciona la vista al escenario? ¿morirían muchos? El chipi chipi cesó y poco a poco se conformaba el tapiz de cabecitas. Extraño lugr el palomar. Es difícl encontrar el asiento, aún cuando se supone está todo señalizado; finalmente acabas cediendo ante los monitos de rojo quieropropina para que te encuentren tu lugar. Quizá porque ir al baño es una odisea prefieron no beber chela ni líquidos que me hagan pararme a la mitad del concierto, eso y que setenta pesos pueden servir para el taxi de regreso. Los vendedores circulan entre las personas ya ni piden permiso, la de las palomitas, también vende binoculares. hay donas, piksas, maruchans, ¿fruta? ¿¿¿esquites??? Las pantallas se ven tan pero tan minúsculas que hacen que la tele de mi casa parezca IMAX.

Extraño lugar el palomar. Llegan un cuarteto de gorditos con orejas verdes iluminadas, en verdad muy pero muy entusiasmados. Hacen migas con una chica rubia cinco filas arriba. Con eso bastó para que no se callaran en todo el concierto. Creeeeeep, en México no hay represión, Creeeeeeeep, 1,2,3… Creeeeeeeeeeep. Extraño lugar el palomar. Hace mucho no me daban ganas de golpear a alguien. El olor de la mota, el del cigarro, el de la mota, el del cigarro hacen que me constipe. ¡Qué bueno que se oye bien (lejos)! Menos mal porque el maldito palo de bocinas no me deja ver a Thom Yorke que se encuentra justo detrás. Chelas, chelas, chelas… Extraño lugar el palomar. Nadie bailar, se agita, se conmueve, parecen esculturas. Junto a mí la noviamiraloquetengoquehacerporestecabrón acompaña a su galán. No puede con la aburrición, no es difícil adivinarlo. Ella se la pasa sentada mientras todos los de alrededor, paraditos, tratamos de ver lo que pasa allá bajo en el escenario. El novio finge estar al pendiente, ella va al baño, regresa, el novio la besa, ella se aburre. ¿Por qué me doy cuenta de eso? Extraño lugar el palomar. Chiflo y chiflo con todas mis fuerzas. Las chelas corren por las venas de los panditas de orejas verdes brillantes y vuelven a gritar: en México no hay represión… 1, 2, 3… Creeeeeeeep, ¿qué es lo que quiere este pais?… Saluuuuudddd… 1,2,3… Creeeeeeep. Extraño lugar el palomar. Los novios han abandonado el concierto mucho antes de que acabe, lo que me permite esquivar un poco la franja negra bocinera. Me he resignado a ver todo tan lejos, tan distante, tan en perspectiva y no hay surprises todavía. De repente, silencio, primeros acordes, las gradas están apunto de desplomarse. Los ositos pandas con orejas verde brillante brincan de alegría, tanto que casi casi tiran las chelas. No pueden creerlo. But I’m a creeep, I’m a weirdoooo… Fui al concierto pero no estuve ahí. Sí que es extraño el palomar.