Nunca he sido buena para ligar por internet a pesar de todas esas historias de E! hollywood true stories que cuentan. Se conocieron en internet hace tres meses, se casaron y ahora viven en australia en un rancho gigante con canguros. Ash. No sé donde buscar y es que meterme a sitios vaciladores para buscar pareja me da nosequequesiseyo. Me recuerda a los anuncios personales del Tiempo Libre que me daban tanta risa/lástima. Obvio habiendo agotado las opciones entre los amigos, los amigos de los amigos, los colegas, los clientes, los proovedores, los contratistas y los desnudistas pues lo que sigue es el cybermundo. Cuando comencé a descubrir las infinitas posibilidades del internet me metí a las comunidades de ICQ o mIRC. Conocí a un arquitecto. Me desvelaba chateando con él y explorando sitios porno gratis, era bastante emocionante. Un día decidimos dar el paso natural: vernos en vivo y en directo. La cita era en la cafetería de la facultad de arquitectura de la UNAM. Yo llegué puntual buscando un clavel como acordamos. La cafetería estaba casi vacía y había un par de mesas, yo trataba de buscar disimuladamente un clavel. Al no ver ninguno me agüité y pedí de desayunar. Ya habían pasado como 20 min cuando de repente se acerca un chico muy bien parecido con una lata de leche carnation. ¿Güerotix? Yo con la papaya en la boca asentí. Hola soy el arquitecto. Era el fulano que estaba en la mesa de al lado con sus amigos desde que llegué pero para no verme acosadora, me hice güey. Platicamos un rato, algo forzadón porque no había pantalla de por medio, pero después de un rato fluyó de maravilla. Me despedí sintiendo un dolor abdominal intenso, pensando que era la papaya traicionera que quería salir. En la tarde ya estaba en el hospital por culpa de una apendicitis. Al final la comunicación se enfrío pero decidí que todavía me gusta el café face to face. Ay pero es tan divertido fantasear con el príncipe querendón que tiene viñedos, vive un castillo al sur de Francia y que está a un click.