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¿Por qué no habría de pasar desapercibida? gordita, bajita, fodonga y bigotona. Estamos tan familiarizad@s con esa imagen que no hay por qué desconfiar. Claro, hasta que la doña se dio gusto toqueteando a la pasajeras. Ya ven cómo somos de ingeniosos los mexicanos, a este creativo ingenierado de sistemas, casado, se le ocurrió ponerse un vestido, maquillarse y como detalle una peluca para poder pasar al vagón de metro destinado a mujeres sin causar sospechas. Era como dejar a un niño en una juguetería. El problema fue que el niño se engolosinó con una muñeca, la Barbie se fijó que la doña estaba demasiado pero demasiado bigotona y como volvió a insistir en sabrosearsela, ella dio parte a las autoridades y lo descubrieron. Obvio, el tipo llamado David Mondragón Vargas contó una de vaqueros, onda unos maleantes me obligaron a vestirme y maquillarme, ajá, para poder zafarse de los cargos que le imputaban. Es digna representante de la categoría only in Mexico. ¿Qué diría María Félix?