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Para los que se deprimieron porque se acabó Aventura por México, les tengo algo mucho mejor: una aventura por el centro sin tapaboca en fase cinco en bicitaxi ecológico. Deporte extremo. Primero hay que topar a las dichosas cabinitas verdes (¿alguien ya las bautizó?) luego preguntarle al conductor que de acomohayquemocharse, la cuota es loquegustecooperar, siendo así me anime a dar el volteón. Me tocó una conductora requetentusiasta y cual turista que soy en mi propia colonia venía escuchando muy atenta sus explicaciones. Lo primero que noté es que esa cosa se mueve peor que la torre latino en temblor de 7 grados, a mi me brincaban las chichis como balones de basket, es una experiencia parecida a ir sentada hasta atrás de un RTP con harta prisa. En una de esas juro, por esta que se llama tita y la otra teta, que las iba a mostrar en todo su esplendor, hasta los tapabocas se iban a desmayar.

“El centro tiene muchos museos e iglesias..” me venía explicando la guíadeturistastaxiecologista. Sabía usted que hace mucho pero mucho tiempo los hombres no dejaban salir a las mujeres a la calle, por eso les mandaban construir balcones corridos como aquel. Oohhhh… Es raro recorrer las calles del centro sin tantos coches. Sí, la mayoría de las personas traen tapabocas aunque muchas veces en el cogote, o nada mas en la nariz o en la boca. Ví uno de calaca, uno de bob esponja hasta una mascarilla industrial, guantes de latex y hasta guantes para lavar platos. Todo eso contrastado por el calor de una tarde soleada se vuelve un poco surrealista. La gente camina plácidamente y parece llevar una vida “normal”. La conductora me seguía mostrando los edificios, la gente me saluda me siento como señorita méxico. Cualquiera que viniera por primera vez a méxico, sin estar enterado de la influenza, pensaría que lo que nos tiene con tapabocas es la cochina contaminación. A simple vista nadie parece estar en pánico. Si no hemos caido como moscas por los imecas, las inversiones térmicas, los mil ochomil puntos de contaminación ¿por qué una influenza pedorra nos mandará a la lona? o a lo mejor es por eso que nos estamos “muriendo” porque tenemos los pulmones hechos cagada.

Noto que los coches se tienen que quitar cuando vamos pasando. La amable señorita, que a veces añade elmanita me dice que antes les ponían conos pero que ahora los coches se tienen que acostumbrar a moverse. Llegamos de nuevo a la plancha del Zócalo, le agradezco el viaje y le doy su propina. Camino a la plancha, veo el ángel de la indepedencia tan dorado y pienso ¿quién será el primero que se anime a ponerle un tapabocas?