El destino me trajo aquí. Eso y que el boleto de avión estaba mas barato que ir a Cancún. La verdad por un momento pensé que cerrarían el aeropuerto. Me llevé varias sorpresas. Instalaron unas maquinitas bien cotorras sensibles al calor. Te paras y te miden la temperatura y llenas un cuestionario. Tienes calentura, no, tos, no, escurriemiento nasal, no, ardor de ojos, no… Por suerte su servilleta que venía toda acalorada y atolondrada por el viaje en el meteoro pensó que no la libraba. Lo bueno es que el aerotren traía el aire acondicionado a todo. La verdad no estuvo tan feo como pensé bueno aunque faltaba la aduana de EU. De repente empecé alucinar, madres, ya tengo calentura ahora sí ya me cargó el cochino. Llego a la sala de espera y comienzo a ver hombres buenísimos vestidos de azul con una piernas peludas hiperdeliciosas. Mientras pasaba entre los dioses del olimpo me fije que traían un escudo, Club Atlante. Puffff… eran los jugadores de fut. No pude mas que sonreir y dedicarles un hola, que me correspondieron. Jamás había visto las piernas peludas de un futbolista así de cerca. No saben cuantos pensamientos puercos pasaron por mi mente. Menage à trois, partouze, wawis y yo agarrándome de esos tanques peludos. Ay mamacita juro que moje chon ida y vuelta. Cuando llegué al gabacho me dieron una hojita sobre la swing flu como le digo yo. Y aquí estoy toda pegajosa la humedad está grosera y yo sudo como puerco. jijiji.