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Hace poco mientras mataba el tiempo tomandome un café en el aeropuerto ví pasar a un muñeco vestido de azul. Entró a un cuartito cuyo letrero exterior decía Policía Federal. Desde ese momento no le quité los ojos de encima. Estaba recargado en el mostrador supongo platicando con alguien porque no alcanzaba a ver, sin embargo su fisonomía produjo pensamientos libidinosos. El uniforme le ajustaba a la perfección dejaba ver su trasero firme y unas piernas dignas de monumento, su espalda me decía que no pasa ratos libres frente al televisor. Obvio mi mente cochambres se fue al infinito y más allá.

Me pedía una inspección porque suponía que era una mula (dícese de las chicas que transportan droga) como me ponía nerviosa me llevaba al cuartito de interrogatorio. El oficial me pedía que apoyara las manos en la mesa para registrarme. Comenzaba a subir lentamente las manos sobre mis piernas mientras las apretaba con fuerza. Me alzaba la falda y notaba que yo traía lencería de encaje negra y carraspeaba de pronto sentí como su mano se deslizaba entre mis piernas para asegurarse que no trajera nada. Me pidió que me enderezara y sentara sobre la mesa con las piernas ligeramente abiertas y que me desabotonara la blusa. Casi pude escuchar como paso saliva mientras pasaba sus manos suavemente sobre mis senos para inspeccionarlos para después apretarlos en un movimiento circular abarcando su totalidad. Yo seguía sentada en la mesa viendo su brazos, su espalda y ese trasero que dios le dio. Amablemente me pidió que me cerrara la blusa y que era libre de irme. “Pasajeros con destino a bla, bla, bla…” En el altavoz escuchaba mi vuelo de repente caí en cuenta que él seguía recargado en el mostrador y yo con un café en la mano desde mi lugar espiándolo. Desde entonces el fetiche de hombre musculosos que porta uniforme de policía federal ha entrado a my personal fetish.