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Hoy estuve a punto de irme directito y sin escalas al cielito lindo. Iba llegando al estacionamiento para dejar mi bici en el lugar de siempre y escuché un grito. Era mi jefa tratando de sostener la inmensa ventana corrediza de su oficina que había brincado del riel y que estuvo a punto de caerme encima. Llegaron los refuerzos y después de un rato lograron meterla. Oh sí, todo mundo sabe que se va a morir algun día es la ley de la vida. Lo que no sabemos es cómo ni cuándo. Con suerte la calaca nos atrapa en el sueño y no nos deja regresar y sinceramente a lo que le saco es al sufrimiento. Si hoy hubiera sido el último día de mi vida tengo que decir que me hubiera ido contenta y satisfecha porque hice con mi vida un papalote y lo eché a volar. Después de todo me tocó vivir un mundial, un eclipse total de sol, un terremoto, un cambio de siglo, una epidemia y la muerte (¿y regreso?) del PRI, jajaja. Así que como diría Juanes la vida es un ratico y más vale disfrutarla al máximo aunque dure un instante.