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El lunes rumbo a mi trabajo un taxista se me cerró y el retrovisor alcanzó a darme en el manubrio de mi bici. Rodé por el recién encarpetado asfalto de la lateral de reforma, ¡qué bonito les quedó! El lado izquierdo de mi puerquesito me duele. Por supuesto el bastardo mal parido al verme en el suelo se siguió de frente. Un par de peatones, un señora que me veía con ojos de puriritititomilagroestásviva y un chico, me ayudaron a levantarme y pedir una ambulancia por si lo requería. El hormigueo post traumatismo sea hacía presente. Me senté en la banqueta y cuando me cercioré de que no me había fracturado nada y que podía ponerme de pie, recogí mi bici y caminé. Creo que se me desgració el hombro y el tendón de aquiles, ya me recomendaron una chica masajista para que me reacomode. He traído una sensación como he haber hecho un salto cuántico a una realidad paralela. Extraño en verdad muy extraño como un error en la Matrix. Todo está como debería pero hay cosas que cambiaron. Ganó el PRI, en todos lados se oye la música de Michael Jackson, golpe de estado en Honduras, los copetes de código de barras abundan ¡díganme que no regresé a los ochentas!

Para los que se perdieron mi artículo en Milenio acá el link.