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Las motivaciones toman tintes oscuros pero tienen un fin interesante. Levantarse a las 5 am cuando definitivamente tu cuerpo te pide descanso y la lucha descarnada con las sábanas parece una escena de una protagonista rogona suplicándole al galán que no la abandone es del género masoquista. Es curioso como es más fácil amanecer bailando que levantarse antes de que amanezca para comenzar un hábito. La promesa de un baile caliente me esperaba y es que a veces las motivaciones toman tintes candentes. La ciudad duerme todavía pero la actividad de los repartidores de periódicos tiene rato, los camiones de basura circulan por las calles como si no hubiera mañana y los madrugadores caminan abrigados sosteniendo un café del 7 eleven como el Santo Grial.

Debo de estar loca pensé para venir al gimansio a esta hora. Mis ojos no pueden creer lo que ven al descubrir que la locura ha ocupado las caminadoras hasta no dejar una vacía. ¿Qué tan perverso es levantarse temprano para admirar el trasero firme del profesor de Reggaeton? Cada movimiento pélvico que da me hace suspirar y desaparece el cuerpo de baile para dejar el spot sobre sus brazos torneados. La chica en mini shorts y top sonríe creo que tambén se ha montado una peli de adultos especialmente cuando el profesor se pasa las manos por los costados. A esta hora debería estar soñando con un mundo mejor y no imaginando situaciones climáticas. Hay algo en la forma en que se mueve que es inevitable no sentir atracción. Las motivaciones toman tienes sudados. Tiene unos ojos color gris que hipnotizan.

El hambre se apodera de mis pensamientos. El ejercicio abre el apetito. Hay que esperar regadera y es cuando pienso que los brazos de Morfeo son mucho mejores. El ritual del mejoramiento propio a base de secadoras, tacones altos, fajas, medias y planchas de alaciado inundan cada rincón de este lugar. Huele a perfume, cremas cítricas y a estética. Lencería sexy, llantas en proceso de transformación a tablas de surf, tatuajes mal terminados y piercings de vientre. Las motivaciones toman tintes apresurados.

Extraña sensación comenzar el día antes que la mayoría. Recorro los pasillos del super vacío en búsqueda de algo que haga desistir a la tripa de chillar. Un yogurt líquido con sabor tropical y un sangüich para recuperar energías. En un pasillo los empleados se reunen y al momento que les preguntan ¿cómo se sienten? gritan fántastico. Yo sonrío y me inunda el espíritu optimista. Las motivaciones toman tintes entusiastas. Ha valido la pena.