No podía salir de su asombro. Es difícil explicarle a una chica suiza cómo funcionan las cosas en México. Tengo la impresión de que al venir de un sitio alejado de conflictos son seres inmaculados. De padre suizo y madre mexicana, Mademoiselle D, lleva viviendo un mes en México y ya tiene gastritis. Vino de vacaciones hace tres meses y le fascinó. Nunca he podido entender el deslumbramiento que produce en los extranjeros nuestro bienamada tierra, especialmente en aquellos que vienen de Europa. Le gustó tanto que no dudó en regresar al país de las montañas y ríos cristalinos a liquidar asuntos pendientes, incluyendo el novio, para venir a vivir el sueño mexicano cualquiera que ese sea. Es blanca como la leche light posee unos ojos verdes expresivos, cabello negro, rostro de porcelana que le da una apariencia de muñeca que grita a los cuatro vientos ¡no soy de aquí! Habla perfectamente el mexicano casi sin acento y es absolutamente adorable. Lady D estudió en Francia diseño de modas es políglota y tiene un gusto impecable.

Nos encontramos en medio de un tráfico inexplicable y la pregunta es casi obvia ¿En Suiza hay manifestaciones? claro, responde pero se sabe con tres meses de anticipación, en un lugar específico y les atienden inmediatamente sus reclamos. Siento la mirada cómplice del fotógrafo. Aquí hay plantones a seis meses sin intereses, huelgas de hambre y encuerados sin que nadie repare en ellos y haya solución. Abre los ojos y también pregunta ¿en verdad no hay alguien que quiera resolver la situación del país? Dios te oiga, pero se me hace que hasta la virgencita y el altísimo nos han abandonado. Bosteza con frecuencia. Mis vecinos tuvieron fiesta anoche y no pude dormir bien. Tenían la música a todo volumen y cuando lograba conciliar el sueño un tamborazo me despertaba sin contar que en el edificio se oye todo. Bajé a decirle al portero que si podía hacer algo pero estaba dormido y no lo quise despertar. Pobre mujer, acaba de recibir un dosis de respeto al sueño de los demás entre semana. El coche no avanzaba y ya ibamos un poco retrasados. La cara de angustia se le notaba. ¿Cómo poder explicarle que un ‘ahorita nos vemos’ o un ‘ahorita llego’ no tiene límite de tiempo y si te dicen que llegan en ‘5 minutos’ les puede tomar una hora? y un ‘nos hablamos’ suele ser un ‘hasta nunca’.

Reconoce que es el primer trabajo que le pagan desde que llegó. Ha conocido mucha gente con la que ha colaborado pero que jamás habla de una compensación económica. Fräulein D ya ha hecho varios proyectos sin paga aunque está conciente de que se le están acabando los ahorros. El fotógrafo y yo le explicamos el asunto espinozo de los ingresos freelance. Si bien te va te pagan un mes después de la publicación y hay veces que si no lo publican adieu paycheck. Abre mas lo ojos y me dice ‘escuchaste ese ruido en mi panza’ No sabe si es el hambre, la gastritis o la impresión de saber que a la gente no se le paga por su trabajo. Creo que es lo único malo de ser profesionista independiente hay que corretear la chuleta, hacer plantón y amenazar con un escena para cobrar y como diría María Felix “el dinero no da la felicidad pero calma los nervios”. Al explicarle lo del recibo y los impuestos para que no se la vayan hacer exclama ¡es demasiado lo que quitan de impuestos! Espérate al siguiente año.

Por fin llegamos al shooting y el chico de la tienda nos cuenta una historia. Un día llega una fulana a pedirme vestuario quesque para un evento, me lo compra todo a precio de ganga y luego me entero que puso una tienda y lo está vendiendo al 500% de lo que se lo vendí. Frau D se lleva la mano a la boca abierta y se le desorbitan los ojos. No concibe la idea de que la gente sea mentirosa y que busque su beneficio a costa de los demas. Ahora somos tres los que nos miramos con complicidad. Acabamos las fotos y se tiene que ir a la cita con el doctor para que la revise. No puede mas con la gastritis. Desde que llegó la comida le jugó una mala pasada y no ha podido aliviarse. Tomará un taxi y le damos todas las recomendaciones que creo ya las sabe. Aclara que en Suiza ella se movía en bici para todos lados casi sin mirar el camino y que aquí para atravesar una calle tiene que voltear como El exorcista. Le deseamos suerte.

Me da un poco de pena ajena. Es casi como presentarle un novio borracho, desaseado y dicharachero a tu familia. Así es nuestra cultura: tramposa, arribista, mentirosa, doble cara, ruidosa, mala onda, irrespetuosa por ad infinitum y sin embargo algunos extranjeros llegan para quedarse. La pregunta está en el aire ¿logrará Lady D quedarse en México y ser feliz o se regresará a la tierra de los chocolates y cucús? De toda maneras ya estamos recolectando material para una inmersión rápida en la cultura chilanga. Le compraremos Instrucciones para vivir en México de Jorge Ibargüengoitia y la peli La ley de Herodes, pirata, por supuesto.