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Mientras hacía mi recorrido sobre los números nuevos de las revistas me encontré con esta joya. Una chica en pelotas adornaba la cubierta de una revista para caballeros sin embargo mi atención se concentró en el precio. Ahí estaba cubriendo el lugar donde suele estar lo que muchos llaman el pez + sexy. A lo mejor por pudor o por politicas de la empresa los etiquetadores pusieron el precio en la protuberancia del pecho ¿Casualidad? Observé todas y cada una de los ejemplares y se repetía la historia. Por absoluto morbo recorrí el plástico lo más que pude para comprobar la teoría. Sí, en efecto se asomaba discretamente algo de color oscuro y diminuto casi imperceptible. La seductora dama está completamente en cueros pero el pezón perturba las conciencias. Recordé un capítulo de sex and the city en el que Samantha se compra unos pezones falsos para cotorrear pero se da cuenta de que los ojos masculinos no pasan por alto semejante erección. El resultado es inmediato. Traer o no traer la altas. Sucede a veces que un pezón diciendo bonjour suele ser mas provocador que un prominente escote. ¿Qué es lo que lo hace tan especial? Hay revistas que sacan otra edición sólo para mostrarlo. A mi de vez en cuando en el vestidor me toca ver las diferentes presentaciones: poca chichi con pezones descomunales, areólas del tamaño de un hot cake de buffet, pezones mas negros que la conciencia del gober precioso y uno que otro discreto del tamaño de un timbre. Lo mas curioso es que al taparlo se quita la curiosidad normal y se despierta el morbo lascivo. La culpa la tiene Barbie por no haberlos expuesto ni tenido.