En la mañana escuchaba como dos locutores se repartían la fortuna del ahora hombre más rico del mundo según Forbes, Monsieur Carlos Slim. Decían que si se dividieran los billones entre los millones de mexicanos, me quede en que éramos como 100 lo bueno es que el INEGI ya nos va a contar y no me extrañaría que rebasaramos los 140, nos tocaría como de 200,000 por cholla. Continuaban diciendo que si el Ingeniero, a quien se refieren con respeto los que lo conocen, fuera una especie de Santa Claus ¿qué le pedirían? Obvio dinero, no un mixup, ni un El Globo, ni un Sanborns el cochino y asqueroso dinero. Pasta, plata, money, billuyo, marmaja, argent, pognon oséase lo que viene siendo la lana. Destinándola únicamente para la educación. Entre menos mensos mayor crecimiento. Aplausos. Me llegó a la mente el episodio de ayer en San Lázaro.

Cuando tenía cable me brincaba olímpicamente el canal del congreso porque cuando le di un par de oportunidades me aburrió tremendamente. Eso fue hace cinco años cuando todavía Calderón no era presidente, ni había Presidente legítimo y Fox solito se robaba la escena sin necesidad de grupo abridor. Damas y caballeros los diputados se han convertido en los rockstars. Ya conocíamos sus apariciones en televisión en estado de ebriedad o poniendo billetitos en las tangas de las teiboleras pero nada tan divertido como la sesión de ayer. ¿Qué es mejor que un diputado echando argüende? ¡Muchos diputados argüenderos!

Comencé a enterarme del numerito por lo tweets que mencionaban que César Nava y Bety Paredes se estaban dando hasta con el zapato o en su defecto el guarache. Hasta ahí no había novedad así que continué escuchando la selección musical que el shuffle de mi itunes me regalaba. De repente un tweet despertó mi morbo. César Nava diciendo que se sometía al polígrafo. Puff. Apagué la música y le puse al sitio del congreso. Ay mamá! Qué espectáculo y lo mejor es que no tuve que comprar boletos en preventa en ticketmaster. Al gratín y sin revendedores. Al principio estaba indignada no lo puedo negar. ¿En manos de esta bola de changos salvajes (que culpa tienen los changos) están las decisiones de nuestro futuro como país? Era mejor que el programa de SNL, Oprah y David Letterman juntos en un crossover con Corazón Salvaje y María de todos los santos. Indescriptible.

La dinámica, para quién nunca haya visto el canal del congreso consiste en exponer el tema con participaciones de los diputados que quieren ampliar el punto, quejarse o increpar al del estrado. En este caso fue las alianzas entre partidos. Hagan de cuenta que era como el pancracio mismo. Rudos y Técnicos. Los que aventaban con catapulta una majada seca y apestosa luego la recibían rejurgitada y aguada mientras ser retractaban. El primero que escupa cabroñol, pierde. Eso es lo mas divertido. Tratar descalificar al contrincante y sacar a relucir la falta de argumentos matizados por las rencillas e intereses economicopartidistas es como hacer un cadáver exquisito. Maravilloso. La palabra pueblo se dijo como unas mil ochomil veces me parece que hasta suena como una muletilla.

Jamás escuché el tema porque se la pasaron en puras interrupciones por alusiones personales. Que si gay, que si espurio, que si tu mamá en tanga y la tuya en tubo. No bueno, yo recomiendo que OCESA los patrocine. Dejan por los suelos las volteretas de Místico y el hijo del Perro Aguayo en sus mejores encontronazos. En algún punto me pareció el único que aportó algo sustancioso fue el diputado Fernández Noroña que a diferencia de sus entacuchados colegas no perdió el estilo y habló tan claro como el vodka. Lo que le falta al congreso para ser un espectáculo como Las Vegas, que tanto les gusta a los funcionarios, es que tenga invitados especiales como la chupitos, Juanito, Chabelo y Niurka. Mientras tanto el barquito se hunde con ciento y tantos millones de pasajeros. Esto es un caso para Slim que le gusta rescatar empresas en quiebra y hacerlas crecer a largo plazo. Las cifras lo respaldan. Entre si son peras o manzanas podridas o envenenadas. ¿Cuándo es la próxima función