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Nortec y Bomba Estéreo gratis en el monumento a la revolución era un imperdible. Poco importó que para el acceso al evento nos obligaran a poner en una bolsa de plástico nuestras bebidas aún cuando el día anterior había sido la hora del planeta para luego descubrir que pasando la báscula había un Extra. Total ¿qué daño pueden hacer unas bolsas voladoras con líquidos diversos? sin embargo no estaba dispuesta a poner mi café en un plástico. No puedo negar que tuve una regresión a la universidad cuando colabamos las chelas en bolsita con popote quesque para despitar al enemigo. Metiéndose por los huequitos se llega a Roma o por lo menos a un lugar con pendiente cerquita del escenario ubicándonos en visibilidad media. Medio veíamos el escenario y medio estabamos lejos de la multitud. Lindo domingo para cerrar el festival del cual soy fan. Cómo olvidar aquella clausura en la que Goran Bregóvic dirigía a la orquesta de oaxaca con Santo Domingo de fondo en medio de la lluvia y de tanto brinco nadie sintió el temblor. Pensé que nada podría superar aquella catarsis colectiva. Bomba Estéreo demostró que lo tiene aún cuando la mayoría conocíamos un par de rolas sin embargo le dieron el toque al gran finale. Fuego con la maldita vecindad. Pfff casi me meo de la emoción. Flashback a la prepa: Rockotitlán, LUCC y el chopo. Mi chaira interior se desbordó de alegría. Pulgares arriba para ‘niña rica’ y aquella que decía algo ‘como me pones muy high (yo le pondría horny) carajo’. Desde mi desnivel contemplaba las cabecitas que trataban maniobrar con la bolsita que sirve para espantar moscas en las fondas. Hubo varios afortunados que lograron treparse a las astas que tienen los escudos de los estados. Mi detector de hotties concluyó que había bastante buen material algunos con pinta de extranjía. El ganador fue un fotógrafo en el área de prensa que tiraba hacía donde estaba el relajo. Bien por Bomba Estéreo. Me pregunto si la vocalista habla en fastforward todo el tiempo.

Llegó el momento esperado. Al escenario traían aparatos e instrumentos gigantescos. Estaba sorprendida porque las veces que los había visto en vivo traían la compus y ya. Puf y recontramega puf. Enfundados en traje negro con sombrero idem desde el primer acorde la banda se prendió. Que digo se prendió se incendió. No había notado lo sexy y cachondo que se ve el negro norteño. Moje chon. Definitivamente lo agregué mi top ten de outfits masculinos preferidos. Aplausos para el hombre del acordeón. Grrr. La banda que llevaba rato sujetada y quietecita en el asta se pusieron a bailar convirtiéndolo en chou de tubo. La euforia se desbordó con Tijuana Sound Machine. No podía creer que de nuevo estaba temblando pero ahora porque los asistentes brincaban. En serio. El piso se cimbraba. De la nada salió la primera bolsita voladora que junto con el olor a petate se declaraba oficialmente inaugurado el concierto. Desde donde estaba no alcanzaba a ver los visuales pero el mejor espéctaculo fue ver a los monitos que estaban en medio armándola en grande. Agitaban los sombreros y como porra de futbol se dejaban ir hacia el frente y luego se regresaban. Todo con mucho sabor. Hubo unos que me sacaron una sonrisa. Alguien los cargó y se pusieron a bailar de parejita agarraditos de la mano. Las siempre afortunadas chicas cargadas por su galán gritaban eufóricas. De vez en cuando salía volando por los aires algún valiente. A lo lejos vi que sobre un puesto de periódicos tratando de mantener el equilibrio unos cuantos agitaban el cuerpo a ritmo de ‘Shake it up’. Hasta la gente de los edificios salió a ver semejante espectáculo. Había un par de personas en el restaurante campirano que saltaban y bailaban como la multitud. Sí, fue una catarsis. Claro que no los ibamos a dejar ir sin pedir otra. La trompeta comenzó a entonar cielito lindo y el coro no se hizo esperar. Por si no se la saben otra dosis de Tijuana Sound Machine. ¡Qué noche! Acabé agotada y de nuevo no le atiné al calzado para aguantar conciertos al aire libre y con banda brincadora.