lorena

Acostumbrada a ver la sonrisa de Lorena Ochoa con su manita al aire saludando cual reina del palo que era, me cuesta trabajo creer que últimamente la imagen ha cambiado drásticamente. Ya no la levanta y sonríe como sólo ella sabía hacerlo, un poco parca pero sofisticada. La mano con tremendo diamante en el dedo anular ahora estruja los sus ojitos pajaritos haciendola lucir como de oriente. ¿Por qué llora Lorena como nunca antes lo había hecho? Me atrevería a decir que nunca había soltado tal cantidad de lágrimas o por lo menos no en público. Pobrecita trae los ojos como tomate. Como diría me abuelita se va arrugar mas pronto si sigue frunciendo el gesto. Mira que dejar el deporte que la hizo una inspiración para muchos. Todavía recuerdo cuando dejó de ser amateur y entró a recibir lana como las pros. La verdad como buena mexicana desconfiada de su raza supuse que su entrada a la gran liga iba a figurar sin pena ni gloria. Un par de yameritos y abur. Pero no fue así. Lorena calló bocas y malos augurios. Se convirtió en ejemplo, orgullo y premio nacional del deporte. Bananamex adoraba ponerla en sus carteles. Así, en cuclillas viendo al horizonte como postal llena de esperanza. Cuesta trabajo creer la cantidad de mocos que embarran los diarios con su fotota chillona.

¡Ay Lorena! si fueras la mamá de Paulette ya te hubieramos absuelto. ¿A poco son necesarias tantas lágrimas para asegurarnos que te pesa tanto dejar el deporte? En serio. Yo soy de las que siempre he pensado que aunque te cases puedes continuar con tu carrera, bueno eso depende de cada quién. Tan sólo la idea de saber que ahora harás omelettes los huevos de tu marido me pesa. No sé por qué pensé que aún con tu nuevo estado civil la mera chicha eras tú. La famosa, la de la carrera, la de los premios, la de la trayectoria eras tú. Seguro que te harás de una escuela de golf, estarás en los patronatos de los amigos del museo chimpum papas y hasta te dé tiempo de continuar con tu labor altruista pero vamos ¿un par de tropiezos significa retirarse de, según yo, lo que más te gusta hacer? pensé que estabas hecha de otro material. Ya ves a tu colega Tiger Woods que lo agarraron con el palo en varios hoyos. Pus sí, se quemó con la sociedad, pus sí le pidieron el divorcio, pus sí lo mandaron a terapia pero al fin y al cabo el hombre sabe jugar golf y le apasiona. No importó que perdiera contratos publicitarios o que los chistes a costa de su palo hicieran las delicias de los que cabecean los periódicos. Total, ¿a quién le importa si es gay, adicto sexual o célibe? El muchacho es grande en el green y en realidad eso es lo que importa. ¿Por qué dejar tu carrera para atender al marido? Sólo espero que la decisión la hayas tomado tú porque si no a la larga te pesará. Buena suerte pero ya estuvo con las lágrimas, agachona. Ya Guadalupe Loaecie.