kitty

Entrar a una Hello Kitty tienda te hace de pronto tener 8 o 10 años otra vez sin depender de tus papás. Ya no necesitas su dinero ni ponerles cara de ‘mi vida no tiene sentido sin el lapicero con el sellito de kitty’. Perder el tiempo en la tienda viendo la cantidad de artículos que venden es sólo comparable a probarte la ropa de la nueva temporada que no piensas comprar. Supongo que la HelloKittymanía podría tener igual número de fans que la StarWarsmanía de los treintones que ahora consumimos quesabritas, pizzerolas y cuánta madre nos recuerda a la infancia. La influencia que ejerce la gatita inexpresiva es un verdadero enigma pero ahí está inundando nuestras fantasías como el hotel temático. Cuando estuve en Monterrey vi un vocho rosa de Hello Kitty el cual no pude fotografiar porque iba en un taxi a toda velocidad. Cuando quise ir a comprar un lip gloss de MAC edición especial fue demasiado tarde. Maquillaje, celulares, lencería y artículos que como el lindo virbrador no son para niñas aunque sean precoces.

Mi hermana hace poco me regaló un llavero y se lo puse a mi maleta del gym. Un día desapareció. Pudiendo escoger entre la cartera, el celular o el ipod, la mini Hello Kitty de peluche con atuendo de Liza Minelli en Cabaret cobró vida y caminó. La gatita que no sonrié ha encontrado un nicho de mercado y la Hello Kitty manía se puede explicar de una manera mucho más simple: el papel de baño. En algunos supermercados venden papel de baño con la carita de la gatita. Cuatro rollos cuestan lo que ocho de cualquier otra marca. Aparte de decir “cual crisis” lo asombroso es que a menos de que seas una chica con suerte es casi imposible encontrarlo porque se agota. A menos de que sean una fan/freak del diablo si ponen un poco de atención la minina de 35 años ronda la vida de las chicas en pequeños detalles sin embargo ayer mientras veía llegar a las working girls y transformarse en Barbies aeróbicas vi a una chica sacar del casillero una maleta de Hello Kitty de su tamaño. Ya no me esperé a ver si sacaba los chones. Quiero una bici gatuna.