De la nada una molestia comenzó a alterar mi rutina provenía del más lugar oscuro y placentero. Primero pensé que mis días habían llegado que moriría a la semana. Lastima que no tengo a quién dejarle mi colección de caras de papa. El Dr. Google dio su veredicto. Son hemorroides o un malestar extraído por pujar tanto ya sea en el embarazo o en un estreñimiento inaudito. Ni uno ni otro. Yahoo answers me alarmó. Una chica cuyos síntomas eran idénticos a los míos pedía ayuda porque ya no sabía qué hacer. Había ido al dermatólogo, al gastroenterólogo y al oh-culista llámese ginecólogo. Mismo remedio. Quién sabe qué fue pero úntese esas cremas sin embargo ahí estaba pidiendo a gritos un remedio en el foro de los que buscan los enigmas del santo grial y extraterrestres. Después de revisar una parte que para verla necesita un espejo definitivamente rosita y sexy. Lo vi. No me iba a salir herpes, ni cáncer, ni un pito era un cochino y méndigo barro. Respiré. Tengo que dejar de ver Dr. House.