Se acabó el mundial y se llevó el waka waka. Las vuvuzelas serán parte de la memoria colectiva pero las vuvuchelas llegaron para quedarse. Yo recordaré el mundial de Sudafrica como el evento que detuvo a México por 90 minutos, en el que nos retacaron de comerciales de sandwiches, en el que hubo tantas manos que parecía faje. También lo recordaré por sus figurones que no metieron goles pero qué bonitos comerciales hicieron. Lo guardaré en mi corazoncito como el mundial del principio y el final. Al principio cuando les hacían close up al cantar el himno y al final cuando se quitaban las camisas para dejarnos ver su abdomen marcado. Lo mas memorable no será el arbitraje chabacano sino el pulpo que puso el mundo a sus pies. His name isn’t Robert Paulson. His name is Paul, the octopus. Mi predicción es que al chicharito le ofrecen el protagónico en una novela, Cristiano sale del clóset, Iker se casa con la Carbonero y que el siguiente mundial estaré en Brasil.