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Místico vs el mundo. La última vez que me tocó verlo luchar se la pasó tirado en el suelo cubriéndose la cara porque mas de cinco veces le arrancaron la máscara que le reponían muy amablemente sus fans. Lo que convirtió la lucha estelar en un informe de gobierno. No hubo volteretas pero si muchos bostezos garantizados. Ante la promesa de ir a la porra ruda no pude mas que aceptar la invitación. Que spa ni que la mamá de lucero en tanga, una sesión de gritos y mentadas en la México te deja lacia como producto de cabello. Recomendado ampliamente para casos de insomnio pernicioso. Unos cacahuates enchilados de bolsita en los puestos de la calle te dan derecho a un programa. Una frase al final del folleto prohibe el uso de lenguaje altisonante. Buuu así que chiste por eso nadie le hace caso a las letras chiquitas. El cartel estaba nutrido por hartos luchadores. Músculos macizos y aceitados. ¿Qué mas puedo pedir un viernes por la noche?

Rendez vous en el Oasis frente a las taquillas para el calentamiento. Chelas por la módica cifra de 13 rublos. El doctor Alfonso Morales hizo acto de presencia y saludó a la banda. Vaya que es alto. Cuando vi la playera oficial de la porra ruda fui fan de inmediato, la mano de una calaca haciendo la Britney señal. A la orden nos fuimos todos juntos para iniciar la entrada triunfal. Ahh, no hay nada como estar de cuerpo presente en la catedral de la lucha libre. El olor a palomitas, las luces sobre el ring y el bonito ambiente familiar hacen de ese lugar un auténtico edén. Un par de extranjeros extraviados estaban insertos en el espacio asignado para las mentadas y las porras. Qué comience la fiesta.

Hasta a una le sale lo lesbiana como dijo una chica cuando las edecarnes hacen su gran aparición en la pasarela. Definitivamente quiero un abdomen así aunque ellas la mayor parte del tiempo nos dieran su mejor cara. Vuelta, vuelta pedían los calenturientos. Al ser complacidos rugían y chiflaban. Te espero en la casa mamacita mas un catálgo del un castellano tan pulcro que hasta Cervantes se quedaría boquiabierto. Vinieron las ventajas de pertenecer a los revoltosos: ordenar chelas y pagarlas hasta el final. ¡Yo si le voy, le voy a los rudos! Al profe no se le para, Místico el vibrador de tu hermana. Basta decir que eso de las palabras altisonantes tiene una clausula secreta para la porra ruda. Hace tanto que no me divertía diciendo groserías a todo pulmón. No somos machos pero somos muchos.

¡Guau! El kemonito. Me da tanta ternura siempre acaban manchándose con él. La parte que mas adoro es cuando la gente de las primeras filas sale corriendo despavorida ante la inminente salida de algún luchador del ring. Creo que tendré que comprar de esos asientos para que me caiga un hombre mamado y aceitado encima. Las vueltas, planchas, llaves, topes y vuelos se ven espectaculares desde arriba. Yo quedé flechada con los músculos del hijo del fantasma y las mallas rojas poseedoras del mejor trasero del pancracio que por cierto me hicieron salivar un buen rato. Hasta yo hacía aspavientos cuando les tocaba pata en los que sirven para hacer chamacos. Auch. El famoso dicho de cría fama y echate a dormir aplica con el tapón de Místico. Lo que sí es que amé los puños con alitas bien coquetos de Místico, ya le alcanza para las joterías. De verdad si no han ido a las luchas es mandatorio hasta el guardaropa está en cuatro idiomas incluyendo japonés. Pooh to el que no vaya. Y que chingue a su madre Místico aunque yo sí le daba.