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Me urge una playera. Confieso que las playeras que me he comprado afuera de los conciertos acaban en el fondo de los cajones casi nuevecitas sin embargo tuve una de Franz Ferdinand que customicé y le saqué todo el jugo posible hasta que se hizo del doble de mi tamaño. Fashionismo. Pero ir al concierto de tu artista favorito con la playera puesta es otro pedo y lo pude notar en el orgullo con el que los fans de Charlie Monttana portan la suya. Son verdaderas obras de arte. La primera vez que supe de la existencia de Charlie fue en el 2005 cuando en los intercambios decembrinos entre los regalos vaciladores había un CD de él. Buscar sus videos en YouTube es una excursión en sus diversos alias. Charly Montana, Charlie Montanna, Charlie Monttana. Nadie sabie cómo escribirlo correctamente y cuando le atinas hay bien poquitos videos. Nada como irse al myspace y se acabó. Ya me había perdido varias veces los conciertos de Charlie y típico que te enteras que estuvo rompe jefas, abuelas y monjas. Así de éxtasis puro. Pasagüero es territorio apache así que no podía perderme la oportunidad de ver al vaquero rocanrolero en una noche con invitados y bandota milparrial.

Esperamos un buen rato a que saliera Charlie entre chiflidos, ulero y averaveraveraver a qué horas salía el hombre del tatuaje de jack daniels en el brazo. La espera terminó y por fin subieron los músicos al escenario y comenzó la fiesta. Cómo está la bandaaaaaa, que llego y que me dicen pasa güero. Así nos dio la bienvenida. Qué manera de sudar y cantar. Poco a poco fueron saliendo sus invitados entre ellos Jessy Bulbo. Tu mamá no me quiere, Charlie. Arré vaquera y cuanta petición era soltada a gritos con acompañado de culero, güera, yuri o cualquier mote que se le ocurriera al demandante. Sin embargo cuando un staff salió a aventarnos sombreros era la señal para la catarsis colectiva: vaquero rockanrolero. Se armó el slam, los gritos y la euforia como pocas veces he visto. Luego vino el bajón y las calmaditas. Tiempo para que Charlie se sentara con sus músicos y nos choreara sobre que en los hoteles ya no te puedes volar nada. Los ceniceros son de aluminio, los controles están cableados, los estéreos pegados a la pared y el agua viene en botellas de plástico. El amor apesta. Dos horas y cachito de concierto no son suficientes. Me preparo para el del 2 de octubre en el Chopo y mientras voy a comprar la playerita. Charlie rulz!