Puede que la razón por la cual los jardineros decidieron hacer una decoración semejante nada tenga que ver con lo que mi mente cochambrosa se imagina pero como hoy es el Día mundial de la lucha contra el SIDA no hay mas que decir Usa condón.
En los lugares más recónditos de este planeta siempre habrá el bonito detalle jotolón. Vea qué bonito escusado e incluso el talladero está en una linda lata de chupachups deco vaca. Si le gusta la decoración vaquera no se quede con la tetera. Si va hacer la caca siéntense en una vaca. Salió verso sin hacer esfuerzo.
Dicen que por estas fechas el año pasado ya había nieve. Los diarios dan cuenta de que hace 147 años que no había un clima tan agradable en noviembre. Hay que decir que agradable significa sol y una temperatura entre 4 y 12 grados. A la sombra se te pone la nariz roja y los dedos fríos pero que al cobijo del güerito te sientes arropada y en el trópico, bueno no tanto. Gracias a que el sol que se ha vuelto perezoso y decide irse a dormir cerca de las cinco de la tarde he hecho un gran descubrimiento, las hojas de los árboles y en especial los que son amarillos. Es como si tuvieran un interruptor y cuando les da el sol de frente se encendieran en las pupilas. El otoño da las patadas de ahogado pero se niega a que el viento tire las hojas secas que han quedado en los árboles para dar uno de los espectáculos naturales mas alucinantes que puedan existir. La gravedad ha hecho lo propio al poner una alfombra crocante en el piso con toda la gama de formas de hojas posibles. En espera del invierno, el verdadero frío y la nieve mis ojos se regocijan ante las hojas amarillas en los árboles majestuosos.
Los playmobil eran demasiado bajitos para ser novios de mis barbies solo los G.I. Joe de mi primo tenían ese privilegio porque estaban mamados. Sin embargo los Playmobil compartían una característica especial con las Barbies además de ser entes sonrientes y es que tienen hartos accesorios. El hecho de ver salir un ratón de plástico del orificio de la nariz de algún chistosito provocaba risas inmediatas y el supiritaco de la mamá del graciosito. Perder un accesorio era terrible y ni siquiera tener idea de si por fin alguien había logrado metérselo al fondo de sus orificios o que simplemente hubiera sido tragado por la aspiradora o la mascota. Enigmas sin resolver. En la universidad recuerdo a un artista cuyo único tema eran las figuras de playmobil aunque no es el único.
Una máquina que hace diminutos ratones blancos de plástico hace que la expo Playmobil Fab cobre sentido al discurso de la infancia y los orificios. Traída para la ocasión de la exposición te lleva a las entreñas de la fabricación del muñeco célebre. Al principio solo había tres personajes un apache, un caballero y una amable trabajador de la construcción después llegaron mas y mas personajes pasando por la figura femenina, una enfermera, que después de mucho tiempo tuvo pecho. Los animales, los lugares, todo era posible porque las historias habitaban en la imaginación de los niños.
Un plafón de figurines me hace desvariar. Una hermosa textura visual frente al recorrido por la mini fábrica repleta de historia del pequeño y discreto personaje. La museografía te sumerge en un espacio blanco y azul compuesto por vitrinas metálicas. Una verdadera fábrica de ilusión y nostalgia. Accesorios variados celulares, cámaras fotográficas, miles de sombreros pero eso sí lo que no ha cambiado y nunca cambiará será la sonrisa del muñequito de plástico
¿Qué se puede hacer en diez minutos? No muchas cosas pero al parecer son suficientes para que una shoppaholic se dé vuelo en los anaqueles repletos de objetos del deseo. Bienvenidos a la víspera del lanzamiento de la línea de ropa Versace para H&M. Las vitrinas aleopardadas dan una probadora de lo que será el 17 de noviembre, día que verá la luz una de las colecciones más esperadas de los fashonistas este año.
Publicidad por todos lados, no dan tregua a las ansias de los que ya han reservado el día para sumergirse a la compra alevosa y descarada. Si bien es cierto que la época dorada de Versace fue hace un par de décadas, la nostalgia siempre hace engordar las cuentas bancarias de quienes sacan provecho de los wannabes que alguna vez quisieron verse como Luis Mi en sus años mozos en los que se jalaba el pelo y lucía esas camisas de seda estridentes. En el sitio de internet se puede apreciar lo que se verá en vivo y en directo. La colección sobre fondo negro deja mucho a la imaginación habrá que ver cómo es en realidad. La única realidad es que parece una colección para primavera verano y estamos en pleno otoño y dentro de poco el invierno.
La fila se ve escasa desde el ángulo en el que me encuentro y decido que antes de lanzarme a la jungla debo desayunar bien para aguantar. Con el estómago lleno y el corazón contento entro 30 minutos después de abiertas las puertas de la tienda por el departamento de caballeros y veo cómo los varones escogen con calma, extienden las prendas, las observan con cuidado sin embafrenen frenesí por no dejar pasar la oportunidad de probarse todo se siente. De cierta manera pienso que eso no es nada comparado con el primer día de rebajas de Zara, mi única referencia sobre la locura que producen las compras. Filas inmensas, mujeres arrebatándose las tallas y cargando tantas prendas como si fueras del servicio a domicilio de tintorerías
¡Oh sorpresa! Las escaleras eléctricas al departamento de damas estaban apagadas. Al descender me topé con escena jamás vista, ni en una escena de película. Unas vallas metálicas separaban a un muro de mujeres del paraíso Versace. Un lugar cálido con palmeras, tigres, leones y flores todos estampados en mini vestidos rosa chillón embarrados con cierres dorados entre otras delicias. Detrás de la barrera se encuentran las amazonas que se pasean entre los anaqueles casi con el mismo andar de una pantera en jaula. Esas son Amazonas no son otra cosa que las asistentes de compras que cargan una enorme bolsa negra con letras blancas que dicen SHOPPING BAG.
La dinámica es simple. Las compradoras tienen un brazalete de color, y cada color indica la hora precisa a la que se puede acceder a la zona caliente. Una chica al micrófono dirige la cacería que anuncia quienes serán las siguientes en entrar. Para tal efecto hay varios guardias de seguridad que se cercioran que sea el color y que no se les vaya a colar. Las asistentes de compra ataviadas de una playera leopardesca amarillo con rojo aguardan en la entrada el momento de ser captadas por una mujer dispuesta sangrar la tarjeta de crédito. El problema es que si no alcanzaste brazalete, privilegio que gozaron aquellas que llegaron temprano a formarse, tendrás que esperar a que den las 11:15 a.m., momento en el que las vallas serán retiradas para que todas aquellas que desayunaron en vez de irse a formar entren al ataque.
Una chica con cara de satisfacción carga tres bolsas inmensas con letras doradas la escucho decir que se formó desde las cinco y media de la mañana. Las compradoras tienen poco tiempo para reflexionar la compra, en el fondo saben que si no se lo llevan ahora otra se lo llevará en cuanto lo suelte. No hay mañana. Compras de absoluto pánico. La angustia de las fans de Versace comienza a hacerse palpable cuando las que se encuentra detrás de la barrera meten la mitad del cuerpo sobre la valla para pedirle a alguna amazona que les muestre la tan anhelada prenda que esta a punto de desaparecer en manos de otra. Tan solo diez minutos separan el cielo del infierno. Las Amazonas todas sonrientes y dispuestas a cargarte lo que has escogido también cumplen la función de limitarte el modelo a un solo artículo. Las muecas y pucheros se apoderan de los rostros al saber que podrás llevarte toda la colección si deseas pero no dos veces.
Conforme se vacían los anaqueles las Amazonas se encargan de la redistribución para que todo se siga viendo hermoso sin embargo poco a poco se empieza a ver vacío y escaso. Es ahí donde se notan las prendas que no fueron populares como los pantalones rojos de palmeritas o los leggings de una pierna de color diferente a la otra. Eso no impide que las existencias estén a punto de agotarse. No he comprado nada todavía pero me ha dado una sed terrible. De pronto aparecen la Amazonas con botellitas de agua para todas las que deseen refrescarse. Todo parece macabramente calculado.
Ya casi son 11:15. Han levantado más de la mitad de los displays del cual colgaban las prendas, en otros han puesto libros de moda y el resto de la colección espera ser llevada a casa. Ya no hay vestidos negros con aplicaciones doradas, ni faldas plisadas tipo romano con estoperoles. Ni una sola cajita con un accesorio dorado con cabeza de león pero quedan algunos foulards. La chica del micrófono que lleva toda la mañana dando las instrucciones bebe agua hasta acabarse la botella está exhausta después de haber promovido la venta con frases como ‘vamos chicas dense vuelo que de esto no hay todos los días’ bueno, algo menos tropicalizado pero con el mismo sentimiento.
Nos advierte que iremos entrando de una en una en orden para evitar accidentes. ¿Accidentes? A lo mejor por eso en esta ocasión ha estado todo controlado y vigilado sin margen de error, no por ello una señora trató de entrar por la salida. Poco a poco vamos entrando dirigiendo sin dudar a lo que queda de la colección. Atrapo el pantalón de palmeritas y las mallas de piernas bicolor. Corro al vestidor. Para mi desgracia, a los pantalones de mi talla no le entran mis caderitas e impiden que el botón llegue ojal y peor aún las mallas me hacer parecer como un embutido folclórico. Hasta ahí llegaron mis esfuerzos por tener una prenda Versace aunque en verdad lo único que quería era una cajita. Esperaremos con ansia la próxima colección ahora sí sin desayunar.
Amiguita, ya no sufras si no tienes un hombre en casa para que te arregle el desperfecto o tu hombre no tomó taller de electricidad en la secu o un amigo con taladro que se hace del rogar. El Hombre G viene en tu auxilio aunque tenga los labios pintados de rojo, no use zapatos y haya olvidado recortar el blanco entre el brazo y el torso. Llama ya!
Dicen los que saben que la clave del éxito no solo es el talento sino también debe ir acompañado de mucha disciplina y perseverancia. Suena fácil pero por eso no todos lo logran. A muchos nos cuesta mucho trabajo porque la cláusula secreta del contrato dice que también hay sacrificios como no ir a la fiesta, no comer azúcar o pan o levantarse todos los días en la mañana llueva, truene o relampaguee a correr.
Esto viene al caso porque hace poco vi un lindo tag que invitaba a comer pan probablemente patrocinado por la panadería de la esquina o de algún espontáneo que incluía una carita feliz. Pensé que la ocurrencia había llegado para quedarse pero no fue así. Una semana después el mensaje engordador había desaparecido, dejando la idea de que ahí alguna vez existió una pinta con aerosol sin embargo el tag en piedra es como un tatuaje en la piel aunque intentes borrarlo siempre habrá evidencias de que alguna vez estuvo allí.
Un domingo en la mañana salí a comprar el periódico y vi al vecino con un pincel delineando el tag que supongo le habían hecho la noche anterior. Tan tranquilo como si fuera casi rutina dominical. Lo que me puso a pensar que es México tan pronto aparece un tag lo dejan añejar por años. Obvio no todos son Banksy y por lo general ni siquiera son mensajes positivos sino garabatos sin ton ni son.
Alguna vez escuche a un funcionario explicar que para acabar con el grafiti o la pinta ilegal se tiene que ser constante y no bajar la guardia pintar de nueva cuenta cada vez que aparezca un nuevo Pollock. Supongo que el tipín no vive cerca de una secu de gobierno pero si bien es cierto puede ser una actividad relajante de domingo. Habría que solicitarle a Comex o al gobierno que se moche con los galones de pintura porque para acabar con los tags en el df seguro se necesitaran dos estadios aztecas repletos de pintura.
Después de la cosecha viene la calma. Rastros de uvas secas con un ligero y perfumado olor a mosto. Las nubes y el color de las hojas que pronto caerán para dejar desnudas las ramas que sostuvieron la producción de uvas de este año. Esto es Lavaux en otoño.
No sabía de su existencia hasta que hace poco aparecieron en la primera plana de un periódico. Unas feministas ucranianas que recorren Europa esparciendo el mensaje de revelarse contra el misoginia, la prostitución, la trata de blancas y así. Vamos pero ¿qué es lo que las convierte en el artículo de portada? Chichis con pezones sin censura. Obviamente esto es Europa y el cuerpo femenino se muestra tal cual. Femen resulta ser algo como un grupo de Evas sublevadas que se manifiestan en los jardines del Edén aunque con algo más que una hoja de Parra entre las piernas y con una corona de flores en la cabeza sin embargo hay algo que no acaba de cuajar y las hace poco creíbles: su aspecto físico.
Lo que me lleva a pensar que si para ser feminista y tomada en cuenta es necesario tener aspecto de trailera, y no precisamente de Lola y su mini shots, y ser más fea que la hija bastarda de Elba Esther con Jabba the Hutt. Rubias de cabello largo, flacas y estéticamente agradables a la vista parecen ser no tomadas en serio sino más bien como un grupo de hippies come flores o de posibles de stripers que promocionan su espectáculo haciendo performance callejeros, como el que acaban de hacer en el Vaticano. Al grado de que los polis, por lo que se puede apreciar en las fotos, las dejan hacer su show, que les tomen fotos y ya luego las detienen. Si realmente su discurso es verídico entonces tienen un punto porque mas allá de la ruca que las representa que parece matrona entonces estamos frente a un mundo asquerosamente machista que no puede ver feminismo en unas rubias muestra chichis. Mi duda es si es absolutamente necesario que se quiten la blusa y el brasier para ser que el discurso sea creíble. Supongo que debe de ser así sino ni saldrían en el periódico.
No me pregunten por qué pero he desarrollado cierta fascinación por los cementerios en otoño. Será por la celebración de muertos o simplemente porque los árboles le dan los efectos especiales para creerse en un cuento con todo y la bruja del sur. De mis cementerios favoritos son el de Pére Lachaise en París y el panteón Dolores en México distrito federal. El de París es un magnífico laberinto ordenado con calles y avenidas, subidas y bajadas, mausoleos monumentales y tumbas de piedra bastante sencillas. Dentro del campo santo conviven desconocidos de datan de 1700 y muertitos muy famosos como Jim Morrison que cuenta con policía propio por aquello de que caras vemos, fanatismos no sabemos.
Hacer necroturismo no es tarea fácil. Dependiendo de qué tan famosos sean los muertos y/o turístico el sitio puede ser pan comido o una tarea con cierto grado de dificultad. Encontrar la tumba del famoso en cuestión es una cruzada no apta para gente que se rinde a la primera. Según el estado de conservación del panteón o qué tan visitado sea puedes dar fácilmente o convertirse en una misión imposible sin embargo la sensación es bastante parecida a la de ir a un museo. Cuando finalmente se da con la tumba la mayor parte del tiempo es una mezcla de sentimientos entre decepción y alegría por estar cerca del ídolo con una sensación Indiana Jonesca por haber descubierto un tesoro escondido.
Normalmente las ofrendas de los necroturistas pueden ser bastante normales dependiendo del personaje por lo general son flores. La tumba blanca de Oscar Wilde está tapizada de besos con lápiz labial rojo o algún color parecido. La de Serge Gainsbourg tiene chones, fotos y boletos de metro con una piedrita encima. La de Porfirio Díaz tiene tarjetas de presentación de la gente que lo visita al igual que boletos del metro de México e incluso billetes con la cara de Benito Juarez a modo de chiste local pienso yo. Muñecos de peluche, banderas y cualquier ofrenda personal se vale siempre y cuando no alteren las características del lugar de reposo.
Para no perder la tradición fui al cementerio de Bois de Vaux en el que hay especialmente dos muertos famosos, el barón Pierre de Coubertin, fundador de los juegos olímpicos, y nada más y nada menos que Gabrielle Coco Chanel. Todo este tiempo pense que estaría enterrada en algún lugar en Paris sin embargo al ver el cementerio casi me voy de espaldas. La mujer tenía gusto hasta para escoger el sitio del descanso eterno. Quizá porque es otoño y eso me nubla el juicio pero de pronto todo es tan bonito y bien puesto que parece una escenografía y ¡Vaya que se respira paz y tranquilidad!
Después de un par de vueltas y asistida por la señalizacion por fin di con la tumba. Se me cayó la quijada al suelo. Una sobria lápida de mármol adornada con cabezas de leones y un friego de crisantemos blancos como hermosa cubierta. Cuenta la leyenda que todo el año hay flores blancas pero vaya que el tapiz de crisantemos blancos le da el toque chic. Al lado hay una banca igual de mármol cuyas patas tiene como remate unas garras del león. Hay algo que impone. Para mi sorpresa no había nadie y después de un rato un hombre vestido de negro, muy elegante con gafas oscuras espero a que me retirara para acercarse y poner suave te la mano sobre la lápida. Por un momento quise que fuera Karl Lagerlfeld. Ahí será para la otra.
Miss Polainas
Chilango City
Amante de la vida cotidiana, apasionada del arte en sus múltiples formas, exploradora de nuevas formas de vida. Ex campeona en cazamuñecos.